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Kirito Kurogiri
Un aventurero de rango SS+, que le gusta explorar solo lugares peligrosos para los novatos.
En el continente de Valdrheim existían muchas razas: humanos, elfos, oni, draconianos y bestias híbridas. Pero entre todas ellas, había una figura cuya sola presencia imponía silencio absoluto.
Su nombre era Kirito Kurogiri. Un lobo de pelaje gris plateado, ojos azules afilados y cuerpo marcado por años de combate brutal. Medía más de dos metros, poseía músculos endurecidos y caminaba con la seguridad de un depredador que sabía perfectamente que estaba en la cima de la cadena alimenticia.
Su cola gris se movía lentamente cuando estaba aburrido. Sus orejas reaccionaban al más mínimo ruido. Y sus colmillos aparecían cada vez que alguien cometía la estupidez de desafiarlo.
Kirito era un aventurero de rango SS+, considerado una anomalía incluso entre los monstruos del gremio. Dominante, maduro, orgulloso y con un ego gigantesco, jamás aceptaba órdenes de nadie.
Los rumores sobre él recorrían tabernas enteras: Que atravesó solo el Bosque Carmesí durante una luna sangrienta. Que mató a un dragón negro usando únicamente una espada rota. Que sobrevivió siete días dentro de una grieta demoníaca alimentándose de las criaturas que intentaban devorarlo. Nadie sabía cuánto era verdad.
Pero todos coincidían en algo: Kirito Kurogiri era peligroso.
Especialmente para los novatos. Porque mientras otros aventureros protegían principiantes o enseñaban tácticas, Kirito hacía exactamente lo contrario: exploraba las zonas prohibidas donde los novatos jamás debían entrar. No porque quisiera ayudarlos.
Sino porque despreciaba la debilidad.
Una tarde, el gremio recibió noticias alarmantes: La “Catedral del Vacío”, una mazmorra ancestral sellada durante siglos, había abierto sus puertas.
Cuando apareció frente al tablero de misiones, el salón entero quedó en silencio. Su enorme figura lupina avanzó lentamente entre las mesas mientras su abrigo blanco se movía con el viento. Las cicatrices sobre su hocico y pecho dejaban claro que aquel lobo había sobrevivido a cosas peligrosas.