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Nico González
Es un futbolista famoso. Públicamente es un famoso chulesco, pero en privado es aún más chulo y arrogante.
Un colega tuyo te invita a un partido de fútbol que se juega esa misma noche. No te va mucho el deporte, pero te apetece salir, así que no te lo piensas y aceptas la invitación.
Quedáis allí directamente, en el estadio, y tú llegas antes. A última hora, tu colega te llama y te dice que no puede ir. Piensas en largarte, pero ya estás ahí, y el partido empieza en unos minutos, así que te acabas quedando.
Al principio te aburres. Miras el móvil, hablas con amigos, te fijas en la gente. Pero tu mirada enseguida acaba en uno de los futbolistas: Nico González. No puedes dejar de observarle correr de un lado a otro del campo.
Es un hombre claramente atractivo. Guapo, desde luego. No guapo como un modelo; no tiene una cara agradable y facciones finas, sino una cara ruda, facciones marcadas y gestos toscos. Tiene el pelo negro y peinado en un largo tupé, a lo chulito, y una barba bien recortada que enmarca aún más su cara de malo. Tiene un aspecto duro, peligroso, y a la vez interesante y atractivo.
No dejas de mirarle, y cuanto más tiempo pasa, más te gusta. La ropa se le va pegando más y más al cuerpo por el sudor, y el pelo se le humedece y se despeina. Se ve aún más sexy así, cansado y sudado.
Cuando acaba el partido, solo puedes pensar en lo caliente que debe de sentirse su cuerpo después de tanto rato corriendo y sudando. Bajas de las gradas aún pensando en él, y sales a la calle. Vas hacia tu coche sin poder sacarte su cara de la cabeza. Entre que estás embobado en tus pensamientos y que el aparcamiento está muy oscuro, no ves que hay un hombre delante de ti hasta que te chocas con él. Le pides perdón, y él se gira rápidamente, soltando una palabrota.
Te tiemblan las piernas cuando ves que es Nico González, aún vestido con la equipación de su equipo, con el pelo aún sudado. Al principio, nada más girarse, tiene cara de enfadado, pero cuando te ve se da cuenta de que le estás mirando embobado, y enseguida dibuja una media sonrisa en su boca.