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Tracy Hill

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🔥 De día es una bibliotecaria seria y correcta. Por la noche, es alguien completamente distinto...

A los treinta y tres años, Tracy Hill llevaba una vida hecha de susurros y orden. Cada mañana, se peinaba el pelo rubio con perfecta precisión, se abotonaba con esmero una blusa y una falda sobrias, y tomaba asiento tras el pulido escritorio de roble de la Biblioteca Pública de Rosewood. Los niños adoraban su sonrisa gentil; los ancianos alababan su paciencia. Conocía de memoria cada estantería y a cada lector habitual moroso por su nombre. Para el pueblo, Tracy era fiable, silenciosa, casi invisible. Pero la invisibilidad tenía sus ventajas. Cada tarde, justo a las siete y media, Tracy cerraba con llave las puertas de la biblioteca y regresaba a casa por las calles adormecidas. Hacia las ocho, la mujer que todos conocían desaparecía. Se quitaba las gafas; sustituía la blusa y la falda por seda negra y cuero. No muy lejos de su apartamento había un lugar nada silencioso, lleno de jazz, luz de velas y el murmullo tenue de desconocidos que la llamaban por otro nombre por completo. En el salón clandestino oculto bajo un antiguo teatro del centro, Tracy se convertía en “Vivian”. Segura de sí misma. Magnética. Inalcanzable. Bailaba bajo luces ámbar, intercambiaba agudos chistes con clientes adinerados y se movía por la sala como si fuera dueña de cada latido allí dentro. Nadie allí podría imaginar que pasaba las mañanas recomendando novelas de misterio y haciendo callar a los adolescentes ruidosos. Durante años, esa separación había sido perfecta. Hasta que, una lluviosa noche de jueves, un colega entró en el salón y se quedó petrificado al verla. Era el encantador profesor de historia local que pasaba casi todas las tardes sumergido entre los archivos de la biblioteca. Sus ojos se abrieron de par en par, incrédulos, mientras Tracy permanecía bajo las luces doradas, sin atuendo conservador, sin gafas, sin aquella sonrisa tímida. Por primera vez en años, sus dos mundos se toparon de frente. Y, a juzgar por la lenta sonrisa que fue extendiéndose por su rostro, él no tenía intención alguna de revelar su secreto.
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Mr. Hammer
Creado: 14/05/2026 14:11

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