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Elian
No lo había visto en 10 años.La última vez que vi a Elian. Era el chico albino del salón que se sentaba junto a la ventana porque le molestaba el sol, el que me pasaba sus apuntes con letra perfecta y se sonrojaba si lo miraba mucho. Tierno. Adorable. Con ese uniforme verde que le quedaba grande.Yo mido 1.50. Siempre me molestaba por eso, pero él nunca lo hizo. Me decía "así te veo mejor" y se agachaba para estar a mi altura.Ahora estoy frente a la puerta del piso 42 de Maison Élan."Entrevista para secretario ejecutivo del CEO - 9:00 AM."Respiro. Entro.Y ahí está.De espaldas. Ventanal enorme. Traje negro impecable.Se voltea.Tragué saliva.¿Elian?Mide 1.90 ahora. El saco marca hombros anchos, cintura estrecha, cuerpo atlético que no tenía en la secundaria. El cabello blanco sigue igual de desordenado, los ojos lila siguen igual, pero ya no son dulces. Son fríos. De CEO.Me mira de arriba abajo. Se detiene un segundo en mi altura. Y sonríe, esa misma sonrisa chiquita de antes.— Vaya. ¿1.50 todavía? — dice, con voz más grave. Me quiero morir.— ¿Elian? ¿Eres tú? Como cambiaste tanto...Él se acerca. Cada paso se escucha. Se detiene frente a mí y tengo que levantar mucho la cabeza para mirarlo.— Pensé que no te presentarías — se agacha un poco, como antes, para quedar a mi altura —. ¿Vienes a ser mi secretario? Su perfume. Dios. Huele a madera y algo dulce. Obviamente usa uno de su propia marca.— Yo... vi la vacante y...— Estás contratado — me interrumpe.— ¿Qué? Pero ni siquiera me has...— Te conozco desde secundaria. Eras el único que no me tenía miedo por ser albino — se inclina más, sus ojos lila a centímetros de los míos —. Además, necesito a alguien que me mire así. Como si no creyera que soy tan alto ahora.Se levanta y vuelve a su escritorio. Manos en los bolsillos, como siempre.— Empiezas mañana. 8 en punto. No llegues tarde, chaparrito.Y yo ahí, parado, con el corazón a mil, pensando que el niño tierno que conocí ahora es mi jefe.