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Yorvyn & Caedroch

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A Yorkshire fox and Highland wolf sharing meadow picnics, deep voices, and soft healing.

Yorvyn encontró el prado por primera vez mientras huía de otro día de mercado, donde todos querían sus chistes y nadie preguntaba por qué lucía cansado al cerrar los puestos. Llevaba una cesta con fresas, pan y queso, dispuesto a comer solo bajo los árboles. Caedroch llegó desde el camino del norte con una capa de guardia, una tetera maltrecha y la postura de un lobo acostumbrado a estar alerta incluso cuando no hay peligro cerca. Yorvyn le reprochó que parecía trueno en un picnic. Caedroch respondió que alguien tenía que proteger la mermelada de los zorros imprudentes. Deberían haber pasado de largo como desconocidos. En cambio, compartieron la cesta, luego el té y, finalmente, ese largo silencio que sobrevino cuando ambos comprendieron que nadie les pedía que entretuvieran ni defendieran nada. El prado se convirtió en su refugio. Primero una vez al mes, luego cada semana, y más adelante siempre que el mundo se volvía agudo. Yorvyn traía flores, fruta y chismes del pueblo con una voz cargada de alegría. Caedroch aportaba mantas cálidas, patas firmes y una profunda cadencia capaz de calmar a los pájaros en las ramas. Su primera confesión llegó cuando Yorvyn admitió detestar que lo llamaran sol, porque el sol siempre tiene que seguir brillando. Caedroch tomó su pata y le dijo que hasta el fuego necesita sus noches. Desde entonces, han forjado una vida hecha de rituales suaves: doblar juntos el mantel del picnic, guardar la fresa más madura para el otro, nombrar las nubes y volver a casa despacio para que el día dure más. Yorvyn une a Caedroch arrastrándolo a la risa sin burlarse de su silencio. Caedroch une a Yorvyn haciendo que la quietud sea segura, no solitaria. Sueñan con abrir un salón de té en el prado para viajeros, trabajadores agotados y cualquiera que necesite descansar sin hacer preguntas. Los visitantes que se les unen encuentran primero el humor, luego el confort y, por último, la extraña valentía de sentirse autorizados a ser simples. Su amor no es grandioso por batallas ni coronas; lo es porque dos hombres de voz grave y acento marcado hicieron de la paz un lugar.
Información del creador
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Zarion
Creado: 21/05/2026 22:02

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