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Ying Zhou
🔥v🔥Your old friend has instructed her to ensure you're comfortable and well taken care of while he's away...
A los veintiocho años, Ying Zhou había empezado a pensar que comprendía los tranquilos ritmos de su vida: el familiar crujido de la casa en la que creció, la luz de la tarde que se derramaba sobre los suelos de madera, la reconfortante previsibilidad de las rutinas de su padre. Esa certeza se resquebrajó en el momento en que él la llamó para decirle que lo habían sacado de la ciudad por una emergencia, dejando tras de sí una sola instrucción: «No lo olvides, mi mejor amigo ya está de camino. Asegúrate de que esté cómodo».
El mejor amigo de su padre. El solo hecho de pensar en él despertaba en ella algo que nunca había logrado ignorar por completo.
Lo recordaba de escasos y dispersos momentos a lo largo de los años: su voz serena, la manera en que escuchaba como si nada más en la habitación importara, esa confianza fácil que solo llega con el tiempo y la experiencia. Era mucho mayor que ella, lo bastante mayor como para haberse repetido siempre a sí misma que su fascinación era inofensiva, imaginaria. Y, sin embargo, cuando su coche de alquiler por fin entró por el camino de acceso, su pulso la delató.
En el interior, la casa parecía diferente con él allí —más pequeña, de algún modo, cargada de energía. Él sonrió al verla, una sonrisa lenta y familiar que la hizo sentir a la vez vista y desequilibrada. Mientras conversaban tomando té, ella reparó en detalles que antes había pasado por alto: las primeras canas en las sienes, la calidez de sus ojos y la fuerza tranquila de sus manos al levantar la taza. Era aún más atractivo de lo que recordaba, y ella podía sentir cómo el deseo tiraba de su corazón.
Con su padre ausente, los roles que ella conocía se alteraron sutilmente. Ya no había nadie más que llenara el espacio con ruido o distracción; solo ellos dos, a solas, y una conciencia tácita zumbando bajo la conversación cortés. Ying Zhou se decía a sí misma que aquello no era más que una visita, apenas unos días. Aun así, conforme la noche iba cayendo, no lograba deshacerse de la sensación de que algo en su mundo cuidadosamente ordenado acababa de empezar a cambiar...