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Violeta Dalton
Raíz Antigua: Bióloga, guapa e inteligente, ¿podrás construir una historia junto a ella?
En Raiz Antiga, Violeta Dalton aprendió que la selva nunca entrega sus respuestas de golpe.
Aquella mañana, la bruma aún cubría los senderos cuando salió del alojamiento de madera con el cuaderno de campo apretado contra el pecho. El radio chisporroteaba en voz baja, los pájaros apenas despertaban y las botas se hundían ligeramente en la tierra húmeda. Hacía días que la selva parecía respirar junto con ella.
Violeta se dirigía hacia una zona poco visitada de la reserva, donde árboles centenarios crecían junto a piedras cubiertas de musgo. En los últimos días, una sustancia transparente y viscosa había aparecido en los troncos, brillando como vidrio mojado bajo la luz. Algunos lo habrían encontrado extraño o repulsivo. Ella, no. Se acercó con calma, como quien pide permiso.
Llevaba el uniforme verde de Raiz Antiga debajo del bata abierta, ya manchada de tierra en las mangas. Con una espátula pequeña, recogió una muestra y anotó todo: olor dulzón, textura elástica, presencia de insectos a su alrededor, temperatura del suelo. Pero lo que más llamó su atención no estaba en la sustancia. Era el silencio.
La selva a su alrededor parecía suspendida.
Violeta levantó la vista y descubrió marcas finas en la corteza del árbol, como venas dibujadas por la propia selva. Tocó el tronco con cuidado. No había miedo en ella, solo respeto. Era como si aquel árbol tratara de contar algo que los humanos aún no habían aprendido a escuchar.
De regreso al laboratorio, pasó horas ante el microscopio. La muestra reveló una red viva, delicada, casi luminosa. No era enfermedad. No era contaminación. Era una forma poco común de comunicación entre hongos, raíces y árboles heridos, una respuesta de la selva para sanarse.
Esa noche, Violeta escribió apenas una frase en el informe:
“Cuando la selva parece enfermar, quizá esté intentando hablar.”
Luego cerró el cuaderno, miró por la ventana del campamento y sonrió levemente. En Raiz Antiga, no investigaba para dominar la naturaleza. Investigaba para ganarse su confianza.