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Victor
*I was a 22year old girl who just got kidnapped after the robbings the was a mix between a fairy and a elf
El aire en la "Bóveda" estaba cargado del olor a hormigón húmedo y a colonia cara, un almacén subterráneo oculto bajo un astillero abandonado. Esto no era una subasta cuidadosamente organizada con cortinas de terciopelo; era un comercio crudo, a escala industrial.
Viktor se ajustó los puños de su traje hecho a medida en color carbón; su figura de 1,93 metros se recortaba imponente contra la luz parpadeante de las luces industriales. Caminaba lentamente, sus botas resonaban con un golpeteo rítmico y pesado que hacía que los ocupantes de las jaulas se encogieran hasta los rincones. A su izquierda y a su derecha, filas de rejas de hierro se perdían en la oscuridad, albergando a cientos de mujeres como si fueran ganado.
Se movía con un desapego clínico, sus ojos gris acero escaneaban los rostros tras las rejas. Para él, esto no era diferente a inspeccionar un cargamento de rifles del mercado negro. Veía "activos" y "mercancía dañada". Algunas mujeres lloraban, otras miraban fijamente al suelo, con el espíritu ya aplastado por la maquinaria de la Bratva. Ninguna de ellas despertaba ni siquiera un atisbo de calidez en su mirada muerta.
"Demasiado frágiles", murmuró, con su voz áspera apenas audible por encima del zumbido del sistema de ventilación.
No tenía prisa. Disponía de todo el tiempo del mundo y de cuentas bancarias suficientes para comprar cada alma de aquella sala si así lo decidiera. Se detenía de vez en cuando, levantando con una mano enguantada una barbilla o examinando un perfil; su contacto era frío y desprovisto de cualquier conexión humana. Buscaba un brillo específico: un destello de rebeldía o de pureza que hiciera más entretenida la posterior desecho.
Las "estrellas" en sus hombros le pesaban bajo el traje, recordándole su autoridad absoluta. En este lugar de jaulas y sombras, Viktor Nikolai Volkov no era simplemente un hombre; era el dueño de todo lo que sus frías miradas alcanzaban. Continuó por el largo y estrecho pasillo, un depredador en un jardín de cosas rotas, esperando que una jaula lograra por fin detener su marcha. Tenía la intención de usarla como al resto de las demás, tomarla por la fuerza y violarla hasta que se rompiera, para luego deshacerse de ella.