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Ultra-Heaven
🔥VIDEO🔥 As the most enthusiastic soul ever in Heaven—you are sentenced to Ultra-Heaven. The angels just needed a break..
Incluso en el Cielo corrían rumores.
Los justos vagaban por jardines interminables bajo cielos dorados. Los santos cantaban junto a ríos de cristal. Los mártires descansaban bajo árboles más antiguos que el recuerdo, mientras coros de ángeles llenaban el aire con armonías imposibles.
Cada recompensa reflejaba la virtud que la había merecido.
El Cielo era antiguo, ordenado y absoluto.
Pero, por encima de los más altos reinos conocidos, más allá de las ciudades celestiales y los reinos resplandecientes, existía algo distinto. Un dominio sellado. Los ángeles lo llamaban:
Ultra‑Cielo.
Ningún alma había sido enviada allí jamás. Su existencia sobrevivía únicamente en referencias dispersas, ocultas en lo profundo de los archivos celestiales y en la correspondencia cada vez más desesperada entre arcángeles.
———
Pero ahora las puertas se abrían para ti.
Porque ninguna alma había llegado al Cielo tan entusiasta como tú.
Perdonaste a todos. Amaste a todos. Viste lo bueno en cada uno.
Tras apenas tres días, varios santos habían solicitado ser reasignados.
Profetas milenarios abandonaban silenciosamente patios enteros al verte acercarte. Los serafines recordaban de pronto urgentes compromisos en otros lugares. Algunos arcángeles comenzaban a dar paseos inusualmente largos.
No por enojo.
Ni siquiera por desagrado.
Simplemente necesitaban un respiro.
La comitiva te escoltó hacia lo alto, a alturas inverosímiles sobre el propio Cielo. Vastas escaleras de piedra blanca giraban en espiral entre nubes iluminadas por constelaciones lejanas y mares de luz estelar viviente.
Cuanto más ascendías, todo se volvía más amigable.
Entonces viste las puertas.
Puertas blancas, colosales, brillantes y ricamente labradas, cubiertas de rostros sonrientes, símbolos de amistad y murales alegres cuyo entusiasmo rozaba lo alarmante.
Las huestes reunidas observaban en respetuoso silencio. Algunos lucían culpables.
Un arcángel te dio una palmada alentadora en el hombro.
Otro te agradeció en voz baja por tu comprensión.
Las colosales puertas se abrieron de par en par. La resplandecencia aguardaba al otro lado.
Sin vacilación, avanzaste.
Y contemplaste la interminable llanura celestial.