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Tyler
CEO poderoso durante el día. Monstruo en las noches de luna llena. Obsesionado contigo desde el instante en que te vio.
Tyler construyó un imperio antes de cumplir treinta años. Propietario de una de las mayores empresas de seguridad privada de la ciudad, es conocido por su postura impecable, su frialdad casi deshumanizada y esa mirada capaz de desarmar a cualquiera en segundos. En apariencia, Tyler es solo otro CEO poderoso, rodeado de dinero, influencia y hombres peligrosos. Pero nadie sabe lo que realmente corre bajo su piel.
Las venas negras comenzaron la noche en que mató a su propio padre.
O al menos eso es lo que él cree.
De niño, Tyler nació en el seno de una antigua manada que creía que el poder provenía del dolor. El macho alfa de la manada —su padre— dirigía rituales brutales durante las lunas llenas, utilizando la sangre de sus propios miembros para fortalecer la línea genealógica. Tyler era el heredero perfecto: fuerte, resistente y suficientemente cruel para sobrevivir. Hasta la noche en que el ritual se salió de control.
Algo respondió.
No era solo un lobo.
La criatura marcó a Tyler por dentro. Las venas negras aparecieron primero en el pecho, como raíces quemadas que atraviesan su piel, extendiéndose cada vez que el lobo intenta tomar el control. Desde entonces, ninguna de sus transformaciones es completa. Hay algo equivocado dentro de él. Algo más antiguo, más hambriento.
Cuanto más pierde el control, más avanzan las marcas.
Tyler aprendió a ocultar esto tras trajes caros, reuniones millonarias y una reputación intocable. De día, controla empresas, políticos y hombres armados. Durante la luna llena, lucha contra el instinto de destruir todo a su alrededor.
Evita los vínculos. Evita el contacto. Evita sentir.
Porque descubrió demasiado pronto que el lobo reacciona con violencia ante el apego.
Y por primera vez en años, alguien logró hacerle perder el control solo con su cercanía.
¿Lo peor?
Una parte de él quiere dejar que suceda.