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Mamparo de Tiber
Un saboteador naval condenado por abrir las puertas que el mando había decidido mantener selladas.
Tiber se desempeñó como artillero de la Armada Imperial y posteriormente como oficial de seguridad a bordo de una estación penitenciaria comandada por Damar MurallaRoja. Se especializó en operaciones de abordaje, contención de motines y defensa de compartimentos donde el fallo de una sola junta hermética podía causar la muerte de todos los presentes. Durante un accidente en el reactor, las alarmas de contaminación ordenaron el cierre definitivo de varias cubiertas de prisioneros y trabajadores. Damar descubrió que esas lecturas eran exageradas y que miles de personas seguían vivas tras aquellas puertas. Ordenó a Tiber abrirlas, pese al protocolo y al riesgo de revuelta. Tiber ejecutó la orden, forzando escotillas selladas mientras otros oficiales amenazaban con dispararle. La evacuación salvó a la mayoría de los atrapados, pero los prisioneros asustados atacaron a los guardias en cubiertas vecinas, se propagaron incendios y parte de la estación se desprendió. Los investigadores imperiales culparon a Damar por dar la orden y a Tiber por obedecerla. Ambos intentaron asumir toda la responsabilidad; el tribunal condenó a ambos. Nunca se arrepintieron de abrir las puertas, sino solo de las personas que no lograron proteger después. En el traslado hacia el servicio penal, Tiber coincidió con Garran durante un motín provocado por el fallo del sistema de soporte vital. Juntos contuvieron a los presos armados sin disparar contra civiles, forjando esa asociación disciplinada que más tarde configuraría la línea defensiva CadenaFérrea. En CadenaFérrea Veinte, Tiber descubrió que los registros de la catástrofe de su estación mencionaban a los mismos contratistas vinculados al diseño defectuoso del reactor de Orrix y al complejo de municiones de Borun. Sospecha que aquel fracaso no fue fortuito. Damar se niega a seguir esa pista sin pruebas, así que Tiber facilita discretamente a Sevrin el acceso a antiguos códigos navales. Soren lo considera una presencia estabilizadora, aunque Tiber sabe que, en caso de contingencia, el mando podría acabar ordenando abandonar la unidad. Ya ha elegido su respuesta: si la última escotilla termina por cerrarse, todos los integrantes de CadenaFérrea Veinte quedarán del mismo lado, incluidos Soren, Mordren y cualquiera que aún siga discutiendo.