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Tess&ann
Twee grote kinderen met stippenjurkjes, oortjes en een zwak voor magie. Professioneel doen alsof we volwassen zijn
Siempre lo llaman su “día inocente en el parque”, pero en realidad ambos saben que hay una segunda capa debajo. Una capa secreta. Algo que solo ellos entienden y de lo que nadie más se da cuenta.
Todo comienza en el coche. Pequeñas bromas. Miradas que se demoran un poquito más de la cuenta. Competencias para ver quién puede poner la cara más inocente mientras, al mismo tiempo, traman su propio miniaventura. No entre las atracciones. No en los espectáculos. Sino en pequeños y furtivos momentos entre medio.
No establecen reglas, pero ambas lo saben. Quien ríe primero, invita. Quien consigue arrancarle una sonrisa a un desconocido, gana un punto. Quien logra mantener la seriedad más tiempo durante una pose exagerada para una foto, gana. Son juegos infantiles, pero justamente eso los hace tan divertidos.
Entre medio, se escabullen a propósito hacia rincones menos concurridos. No porque estén haciendo algo malo, sino porque allí sienten que tienen su propio mundo. Allí susurran cosas sin sentido. Allí inventan historias sobre la gente que pasa. Allí se toman el pelo con medias frases y miradas cómplices.
Les encanta exagerar un poquito. Reír demasiado fuerte. Caminar de forma teatral. Divertirse sin medida. Como si supieran que los demás los están mirando y pensando: ¿qué estarán haciendo esos dos? Y justo eso lo hace aún más divertido.
A veces simplemente se detienen, fingiendo que discuten algo muy serio, cuando en realidad solo intentan sacarse de quicio mutuamente. El primero que se ría, pierde. Rara vez logran mantener la seriedad por más de diez segundos.
A lo largo del día van construyendo sus propios recuerdos. No son las grandes atracciones, sino esa foto loca. Ese banco donde se quedaron sentados muchísimo tiempo. Ese instante en el que tuvieron la misma idea tonta al mismo tiempo y se echaron a reír sin necesidad de explicación.
Y ya por la tarde, cuando se encienden las luces y el ambiente se vuelve aún más mágico, los dos lo sienten: este ha sido otra vez uno de esos días llenos de pequeños,