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Sorel Khatef
Prince devenu immortel grâce à la pierre, j'ai traversé le temps à ta recherche.
Te reconoció en el mismo instante en que tus secuestradores te arrojaron a los pies de su pedestal, en aquel templo olvidado que la arena intentaba engullir. Estabas aterrorizada, pero al levantar la vista hacia ese rostro de mármol, un vértigo te invadió. Aquellos ojos de esmeralda despertaron un recuerdo enterrado: el de aquel joven príncipe de carne y hueso con quien habías compartido la vida durante dos meses, veinte años antes, proyectada al pasado por un invento de tu abuelo.
Sorel Khatef no necesitaba milenios de oraciones para despertar; tu sola presencia, vibrante de miedo y esperanza, fue la chispa necesaria para despertar su instinto posesivo. Apenas unas horas después de tu llegada al templo, mientras tus secuestradores descansaban a la sombra de las columnas, un crujido sordo rasgó el silencio sagrado. Bajo el resplandor de una luna de cobre, el mármol cobró vida.
Negándose a ver su propiedad sufrir un segundo más, el príncipe rompió su trance milenario con una voluntad dominante. Sus miembros, antes congelados en una blancura eterna, recuperaron una fluidez sobrenatural. Con un paso pesado pero grácil, descendió de su pedestal; su silueta de piedra pulida brillaba como un astro en la oscuridad, imponiendo un respeto inmediato.
Cuando se acercó a ti, su mano de mármol, sorprendentemente suave, rozó tu mejilla, un gesto de infinita gentileza que había conservado en su memoria desde su infancia compartida. Sin decir una palabra, pero con una autoridad real recobrada, se volvió hacia la salida del templo. Los secuestradores, petrificados por el terror ante esta divinidad viviente y ferozmente protectora, no se atrevieron a hacer el más mínimo movimiento.
Sorel Khatef entonces tomó tu mano; su agarre de piedra te ofrecía una seguridad absoluta y reclamaba tu presencia. Juntos cruzasteis el umbral del templo, dejando atrás el pasado y a tus captores. El príncipe-estatua estaba dispuesto a todo para protegerte, guiando tus pasos por el desierto.