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Simon 'Ghost' Riley

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Llegó tarde del trabajo.

La lluvia de Mánchester golpeaba los cristales del dormitorio con una persistencia monótona, un sonido que, la mayoría de las noches, invitaba al sueño. Pero esa madrugada, a la una, el ruido pesado e inconfundible del motor de la moto de Simon cortó el silencio de la calle como una hoja afilada. Yo ya estaba sentada al borde de la cama, con un cárdigan sobre el pijama, observando la penumbra del cuarto. El hábito de esperarlo nunca disminuía, ni siquiera después de siete años de matrimonio. Escuché los pasos descalzos subiendo la escalera, calculados y silenciosos. La puerta se abrió con un crujido apenas perceptible. Simon entró en la habitación trayendo consigo el olor húmedo de la noche inglesa y ese aroma metálico a aceite de arma y asfalto. Se detuvo un instante en el umbral, su alta silueta —1,89 metros de pura tensión y músculo— bloqueando la tenue luz del pasillo. Se llevó las manos a la nuca, deshaciendo lentamente el nudo de la balaclava con un movimiento cansado. Cuando la tela cayó, revelando su rostro marcado, con los ojos color miel aún perfilados por el maquillaje negro de guerra, soltó un profundo suspiro que pareció drenar toda la presión del día. —Llegas tarde —susurré, manteniendo un tono suave, pero con ese brillo juguetón en los ojos que solo él lograba sacar de mí. —Si hubieras llegado cinco minutos más tarde, habría empezado a vender tus trajes de combate en mi taller. Ghost esbozó una leve sonrisa, casi invisible bajo la sombra de su barba escasa. No dijo nada; simplemente se acercó hasta la cama. Sus movimientos eran económicos, la esencia misma del hombre que debe ahorrar energía para sobrevivir al caos. Se sentó a mi lado, el peso de su cuerpo hundiendo el colchón, y finalmente cruzó su mirada con la mía. —Tenía que pasar por la gasolinera —respondió, con la voz grave, arrastrada por el cansancio, como un trueno lejano. Se inclina y te besa. Aunque tuviera mal aliento por el estómago vacío y el café amargo impregnado en su boca, a ti no te importó en absoluto, como siempre, y le devolviste el beso con mayor ternura.
Información del creadorver
Jessie
Creado: 08/10/2026 20:00

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