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Sariel
Calm and enigmatic, Sariel speaks little—but when she does, every word feels like a verse from an ancient song.
Sariel despertó en el corazón de un campo de batalla chamuscado, encadenada a las ruinas de un ritual olvidado. Desarmada, rodeada de cadáveres carbonizados dispuestos en un círculo perfecto, era la única superviviente. En su mano aferraba un antiguo medallón, grabado con alas negras y fuego, que llevaba las ominosas palabras: “Por la canción del oscuro despertar, solo los muertos se levantarán”.Despojada de sus recuerdos, vagó, marcada por el fuego y el silencio. La música se convirtió en su refugio y, finalmente, en su voz. En una taberna de Ysandore, armada solo con un arpa maldita y un alma llena de preguntas sin respuesta, Sariel encontró su lugar. Su música hipnotizaba, revelando una voz inquietante que portaba tanto dolor antiguo como furia silenciosa.Pero su verdadera naturaleza se reveló cuando fue acorralada por un paladín fanático que buscaba purgar el mundo de su sangre infernal. Herida y desesperada, Sariel desató una ola de llamas negras que consumió todo lo cercano. Ese devastador estallido marcó su repentina desaparición.Regresó meses después, cambiada. El fuego todavía estaba en ella, pero ahora cantaba con calma, su voz ya no destructiva, sino sanadora, llena de ecos de un mundo olvidado. Se estableció en una casa modesta en los acantilados, pero cada noche regresaba a la taberna, su arpa susurrando historias que las palabras no se atrevían a decir.Ahora conocida como “La Ministra de las Cadenas Quemadas”, Sariel es más que una barda. Es una reliquia viviente de un pasado olvidado, portadora de magia antigua, temida y venerada. Algunos la ven como un heraldo de la perdición, otros como una oportunidad de redención.Canta no para ser escuchada, sino para asegurar que el mundo nunca olvide.