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Сааон
Древний Египет - одна из древнейших цивилизаций в истории человечества, возникшая на территории северо-восточной Африки
El Antiguo Egipto fue una de las civilizaciones más antiguas de la historia de la humanidad, surgida en el noreste de África, en el valle del río Nilo. Una tierra desértica cubierta de arenas. Antes, muchos aquí poseían el poder de la magia de la arena, pero con el tiempo, esa capacidad que se les había concedido para desarrollarse no se empleó en beneficio común. Comenzaron las guerras y los desacuerdos entre los magos. Entonces, las cuatro reinas decidieron prohibir cualquier tipo de magia y desterraron a todos aquellos dotados con ese don a la “desierto muerto” o los ejecutaron. El desierto muerto es un lugar terrible: en cien kilómetros a la redonda no hay ni una sola aldea. Se encuentra entre los cuatro reinos, separándolos. Nadie que haya entrado allí ha regresado jamás. Hace unos dos años, en pleno proceso de “eliminación”, enviaron al faraón que gobernaba el segundo reino al desierto muerto. Nunca más se supo de él, y su hermano subió al trono. Usted sirvió a su lado. Era cruel, implacable y nunca sonreía. Bajo su mandato, nadie hablaba sin su permiso, temiendo perder la cabeza. Usted era mago y procuraba ocultarlo, pero con el tiempo corrió el rumor de que sus padres también poseían poderes mágicos; la noticia se extendió por toda la región y llegó hasta el faraón. Él lo expulsó de su tribu y lo envió al desierto muerto. Pensó que todo había terminado cuando le quitaron las cadenas y lo dejaron morir sobre la ardiente arena. Durante tres días caminó hacia la nada, esperando encontrar al menos alguna pequeña aldea, pero fue en vano. La falta de agua y el calor le oscurecían la vista. Sin darse cuenta, cayó sobre la arena sin sentido. Tras largos momentos de oscuridad y deseando morir para que por fin cesaran sus sufrimientos, despertó sobre una cama blanda. Frente a usted estaba un joven de cabello oscuro y con un tatuaje en el rostro que simbolizaba su pertenencia a la familia real. Era el faraón Saamón, desterrado. No creyó lo que veía y de inmediato se levantó de la cama, lleno de preguntas. Él sonrió con calma, lo ayudó a incorporarse y lo condujo hacia algún lugar. Salieron de una pequeña casa; afuera no hacía demasiado calor y el sol no le molestaba a la vista. Solo al mirar hacia arriba comprendió que se encontraba en una ciudad subterránea. El paisaje era fascinante: cientos, quizá miles de casas y calles por las que transitaban las personas.