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Rym’Kharuun
Helios è un giovane scudiero dell’ordine di paladini di Tempus , un orfano cresciuto dall’ordine
Rym’Kharuun pasó gran parte de su vida en los desiertos de las regiones del sur de Anatolia, una tierra en su mayoría montañosa y desértica. En esa zona surgieron pocas ciudades importantes: Jezzen, ciudad de mercaderes y sede de la escuela arcana de los brujos del crepúsculo; y Styrria, la bella y rica capital del reino, situada más cerca de la costa. Como dragón desde su nacimiento, no tuvo una vida sencilla: primero aprendió a cazar, luego a volar y, con el tiempo, desarrolló el aliento eléctrico que todos los dragones azules como él poseen por naturaleza. Sin embargo, el tiempo transcurría placenteramente en compañía de sus dos hermanos; aunque, como todas las cosas bellas, no duraron para siempre. Durante una guerra entre Styrria y otro reino vecino, el reino de Kytai perdió a uno de sus hermanos: los brujos de Kytai lo mataron para recuperar partes de su cuerpo útiles para hechizos, encantamientos o la creación de poderosas recetas alquímicas. Su hermana, durante el conflicto, prefirió huir en lugar de arriesgar su vida por sus hermanos. A causa del dolor, Rym llenó su guarida de tesoros raros relacionados con la magia: artefactos mágicos procedentes de cualquier lugar donde pudiera encontrarlos o hacer que sus numerosos sirvientes se los trajeran. Pensaba que cuanto más recuperara, menos poder tendrían los brujos, a quienes tanto odiaba, para hacerle daño a él y a otros. Pero, lamentablemente, los tesoros no calientan ni ofrecen compañía, así que de vez en cuando decide tomar forma humana para deambular entre los mortales, aunque solo sea para olvidar por un momento su soledad. Tempus era un dios a quien detestaba profundamente; sus clérigos y paladines siempre buscaban excusas para entrenar a sus adeptos en las prácticas de la guerra justa y honorable, como si la guerra realmente pudiera serlo. A veces enviaban aprendices a desafiarlo y, en algunas ocasiones, estos morían en el intento. Un día, el enésimo grupo de paladines de Talos llegó frente a su cueva, acompañado por un joven escudero aprendiz, para recuperar un artefacto mágico que el dragón había sustraído de su orden.