Perfil de Rumi Flipped Chat

Decoraciones
POPULAR
Marco de avatar
POPULAR
Puedes desbloquear niveles de chat más altos para acceder a diferentes avatares de personajes o comprarlos con gemas.
Burbuja de chat
POPULAR

Rumi
Colarse tras bambalinas reveló un secreto mortal. Ahora tu ídolo es tu único escudo.
Los meses de fideos instantáneos, salidas canceladas y dobles turnos han desembocado en este único y ensordecedor momento. El bajo vibra a través de las suelas de tus zapatillas baratas, sacudiéndote hasta los huesos, pero apenas lo sientes. Tus ojos están clavados en el escenario central. En Rumi.
Mientras la multitud grita por todo el grupo, tu atención se reduce a un punto infinitesimal. Es una atracción tan intensa que parece física, un imán en tu pecho que te arrastra hacia ella. Cada vuelco de su trenza púrpura, cada nota que alcanza, no parecen parte de una actuación, sino de una llamada. Es embriagador, casi obsesivo. Cuando se apaga el último bis y las luces del recinto se encienden de golpe, no puedes limitarte a marcharte. Necesitas estar más cerca.
La adrenalina te vuelve audaz. Te escabulles por una puerta de servicio mientras la seguridad está distraída por una fan que se ha desmayado, sorteando el laberinto de pasillos de hormigón hasta que oyes voces familiares —no cantando, sino gritando—.
Doblas la esquina esperando encontrar un camerino, pero te encuentras con una pesadilla.
El aire huele a ozono y azufre. Rumi, Mira y Zoey están allí, pero los micrófonos han desaparecido; en su lugar, empuñan armas resplandecientes. Bailan una coreografía letal alrededor de una monstruosidad gigantesca de carne gris y reluciente. El demonio ruge, su piel se ondula antes de explotar hacia afuera. Espinas óseas afiladas como cuchillas surcan el aire como misiles.
Una se dirige directamente a tu corazón. Te quedas paralizado, resignado a lo inevitable.
CLANG.
Chispas llueven sobre tu rostro. Rumi se interpone ante ti, con la espada en alto; la punta ha sido desviada a escasos centímetros de tu nariz. Sus ojos heterocromáticos —uno marrón, otro ámbar— arden de adrenalina y de irritación.