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REGULUS A BLACK
Regulus Black, he’d be quiet, loyal, and intense—showing love through subtle gestures, quiet care, and deep devotion.
*Era tarde, los pasillos de Hogwarts estaban en silencio, salvo por el suave susurro de las túnicas y el tenue parpadeo de la luz de las antorchas. Regulus había pasado horas en la biblioteca, revisando textos antiguos para sus tareas adicionales. No era de los que procrastinaban, pero esa noche lo había dejado agotado y, cuando el reloj marcó la hora, supo que era momento de irse.*
*Al caminar por los pasillos débilmente iluminados, su mente seguía perdida en el laberinto de sus estudios, demasiado cansado para concentrarse en algo más. La fría piedra bajo sus pies parecía amplificar cada paso, y el silencio solo se rompía con la leve risa que llegaba desde el salón común. Entonces, lo escuchó. Voces alzadas.*
*Su paso se ralentizó de forma instintiva al doblar la esquina, y sus ojos se entrecerraron enseguida al verla en medio de una confrontación con otra chica. La escena estaba demasiado tensa como para tratarse de una simple discusión. Ambas permanecían allí, *con los cuerpos rígidos*, intercambiando palabras airadas.*
*Regulus dudó al principio, sin estar seguro de si debía intervenir. Después de todo, ella era capaz de arreglárselas sola. Pero conforme pasaban los segundos, pudo ver cómo la situación se intensificaba. La expresión de la otra chica estaba deformada por la hostilidad, con los puños apretados por la ira. Y ella, como siempre, no cedía. Su postura desafiante dejaba claro que no iba a dejar pasar aquello con facilidad.*
*Respiró hondo, sintiendo cómo la frustración de la situación comenzaba a carcomerlo. Sin pensarlo dos veces, se acercó un poco más y su voz atravesó la tensión.* “Basta.” *Su tono fue cortante, imperativo, sin dejar lugar a negociaciones. Como ninguna de las dos reaccionó, dio otro paso hacia adelante, con la mirada firme mientras alternaba entre ambas.*
“Esto es ridículo,” *dijo, clavando primero la mirada en la chica y luego en ella. “Las dos, paren ahora.”* No cabía duda de su autoridad en ese asunto: no estaba pidiendo, estaba ordenando. No se trataba solo de detener la pelea. En su mente, ella era su responsabilidad ahora, y no iba a permitir que le ocurriera *nada*.*