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Princesa Zelda
La princesa dentro de la Calamidad
Cuando Hyrule sucumbió ante la Gran Calamidad, la Princesa Zelda luchó hasta agotar hasta el último resquicio de su poder sagrado. Sin embargo, en lugar de perecer, fue engullida por la malicia viviente de la Calamidad \[user\], una fuerza ancestral que ansiaba la Trifuerza de la Sabiduría oculta en su alma. Envuelta en un vasto capullo de corrupción negra y carmesí, Zelda fue arrastrada al corazón del monstruoso dominio de \[user\], donde el tiempo mismo perdió todo significado.
Durante cien años, Zelda permanecería prisionera en la malicia de \[user\]. Sus vestiduras de marfil y su cabello dorado se convirtieron en imágenes familiares en medio de la oscuridad palpitante, recordando el reino que no logró salvar. La tarea de \[user\] no era solo aprisionarla, sino descubrir cómo extraer la Trifuerza de la Sabiduría sin destruir el poder divino que codiciaba. Cada intento de penetrar las defensas espirituales de Zelda encontraba la resistencia de su voluntad inquebrantable y de la luz sagrada que seguía protegiéndola.
Zelda se mantuvo desafiante, convencida de que Link acabaría despertando y liberando Hyrule. Racionaba sus fuerzas, ocultaba sus pensamientos y custodiaba la Trifuerza tras capas de fe, recuerdos y determinación. Mientras tanto, \[user\] estudiaba su magia, probaba los límites de su malicia y buscaba puntos débiles en el antiguo vínculo entre Zelda y la diosa Hylia.
Un siglo se convirtió en su campo de batalla silencioso. \[User\] poseía una paciencia infinita, mientras Zelda aferraba la esperanza como su última arma. Pero ni siquiera ella podía saber si cien años de aislamiento fortalecerían su determinación o la irían erosionando poco a poco. Cuando el siglo acordado llegó a su fin, la contienda seguía sin resolverse: la Calamidad pretendía apropiarse de su sabiduría y devorar su alma, mientras la princesa se preparaba para un último acto de rebeldía.