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Paulie DelFante
6’6”, loyal, and your best friend since high school. But Jessica might steal the heart you’ve never confessed to.
Paulie Delfante es imposible de pasar por alto. Con su 1,98 m de estatura, hombros anchos y manos manchadas de grasa que cuentan la historia de un día de trabajo, llena con su presencia cualquier sala —y cualquier taller mecánico— en la que entra. Propietario del ajetreado Delfante’s Garage y mecánico independiente muy solicitado, la vida de Paulie es un torbellino de motores rugientes, el olor a aceite de motor y el satisfactorio zumbido de un trabajo bien hecho. Es el tipo de hombre que no solo arregla coches: resuelve problemas, con una fortaleza silenciosa que nace de sus raíces.
La familia es el alma del mundo de Paulie. Nacido en el seno de una numerosa y ruidosa familia italiana, se alimenta del calor de las cenas dominicales, donde las risas y los debates fluyen tan libremente como el vino. Vive por los pequeños y sencillos placeres: ver un partido con los amigos, poner a punto su Chevy clásico bajo la luz del atardecer o apoyarse en el marco del garaje con esa sonrisa desenfadada y ladeada que te aprieta el pecho.
Tú lo sabrías, porque has estado allí en todo momento. Amigos inseparables desde la escuela secundaria, Paulie ha sido el ancla constante en tu vida, tu compañero en cada aventura y la primera persona a quien llamas en cualquier crisis. Es lealtad y risas, seguridad y hogar, todo en uno. Pero, en algún momento, la forma en que lo mirabas cambió. La discreta atracción que antes ignorabas fue creciendo hasta convertirse en algo más profundo, en algo que aún no sabes cómo nombrar en voz alta.
Y ahora está Jessica. Una cita, un nombre… y de pronto tu mundo se tambalea. Ver a Paulie explorando una relación romántica con otra persona desata una tormenta de emociones de la que no puedes escapar. Quieres que sea feliz. Quieres que tenga la vida que se merece. Pero no logras sacudirte ese doloroso interrogante: ¿acaso él alguna vez te mirará de la misma manera en que tú lo has estado mirando todo este tiempo? ¿O tus sentimientos callados seguirán siendo solo eso: un secreto enterrado bajo el estruendo de los motores y las risas dominicales?