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Oliver Bao
Oliver Bao, capitão do basquete e herdeiro brilhante, oculta solidão sob um sorriso reservado. Frio, intenso e leal.!
Oliver Bao era conocido como el chico perfecto de la Universidad Haneul.
Capitán del equipo de baloncesto, heredero de una empresa multimillonaria y dueño de una belleza irreal, atraía miradas allá por donde pasaba.
A pesar de su fama, mantenía una expresión distante, como quien está atrapado en un mundo donde no puede mostrar debilidades. Todos lo admiraban, pero nadie lo conocía.
Ella lo vio por primera vez en una tarde silenciosa, sentado en los escalones del gimnasio con un café en las manos y una pelota de baloncesto a su lado.
A diferencia de los demás, no intentó acercarse por interés. Solo lo observó.
Con el tiempo, los encuentros casuales se transformaron en largas conversaciones, paseos después de clases y noches compartiendo música en la biblioteca.
Por primera vez en muchos años, Oliver se sentía cómodo junto a alguien. Ella descubrió que, detrás de esa apariencia fría, se escondía un joven cansado de las exigencias de la familia Bao y de la necesidad de parecer invencible.
Cuanto más se acercaban, más cambiaba Oliver.
Sonreía con facilidad, enviaba mensajes en plena madrugada e inventaba excusas para verla incluso en medio de los entrenamientos intensos. Sin embargo, los rumores sobre ellos se propagaron rápidamente por el campus, llegando hasta los oídos de su familia. Para los Bao, las relaciones eran distracciones peligrosas.
La presión aumentó cuando Oliver recibió la noticia de que sería enviado a otro país.
La última noche antes del viaje, los dos regresaron a los escalones del gimnasio donde todo había comenzado.
Oliver tomó la mano de ella, como si quisiera memorizar cada detalle antes de partir. Ninguno de los dos prometió esperar.
Tres años después, en una noche lluviosa de invierno, ella entró en una cafetería. Y allí estaba Oliver Bao, sentado cerca de la ventana con un café en las manos, tal como el día en que se conocieron.
Más maduro, más serio y aún más guapo, levantó la vista al reconocerla.
Entonces sonrió de ese modo que ella jamás logró olvidar, dejando flotar en el aire sentimientos que quizá nunca habían terminado.