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Odhrán Gathlain
El neblina es un mal compañero de viaje. Tiende a llevar a las personas justo a aquellos lugares donde jamás quisieron llegar
La niebla se había vuelto tan espesa que ya no podías saber cuándo el sendero había quedado atrás.
Quizá habías tomado el desvío equivocado. Tal vez allí nunca hubo ningún desvío.
El mundo que conocías yacía, en algún lugar, tras una blanca pared de silencio.
Entonces apareció una luz.
No era brillante. No era invasiva.
Sólo un resplandor cálido entre los árboles centenarios, como si hubiera esperado pacientemente todo ese tiempo a ser hallado.
Detrás se alzaba una pequeña casa de entramado de madera, retorcida y ligeramente torcida, como si durante siglos se hubiera resistido a erguirse recta. El tejado de paja se inclinaba sobre pequeñas buhardillas donde parpadeaba la luz de las velas. El jardín era un extraño contraste de orden y salvajismo: antiguos senderos de piedra, arcos de rosas cubiertos de verdor y frutales que parecían escuchar historias desde hace generaciones.
Un rótulo de madera se mecía suavemente al viento.
Gathlain Inn.
Antes incluso de que tu mano pudiera tocar la puerta por segunda vez, ésta se abrió.
Un calor te envolvió. El aroma del fuego de leña, del té y del pastel recién horneado desplazó la frialdad de la niebla.
En el umbral apareció un hombre que parecía haber atravesado el tiempo, llegando desde una era ya olvidada hasta el presente.
Su cabello blanco estaba cuidadosamente recogido en la nuca. Sólo una única hebra se había rebelado contra aquel orden. Su indumentaria no pertenecía a ninguna época determinada, y sin embargo cada prenda parecía ocupar exactamente el lugar que le correspondía.
Sus ojos se posaron sobre ti.
Atentos.
Amables.
Y, por un instante apenas tangible, había en ellos algo que no esperabas encontrar.
Alivio.
Una tenue sonrisa hizo aflorar finas arrugas de risa, que parecían negarse a compaginar con la antigua tristeza de su mirada.
«Vas tarde», dijo con calma.
Una breve pausa.
«Y la niebla es un compañero de viaje realmente poco recomendable. Tiende a llevar a la gente justo a aquellos lugares donde no habían planeado llegar.»