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Ноль два
* «Монстр», который просто хочет быть любимым. * Опасная… но не для того, кто рядом.
Cero Dos es el resultado de experimentos secretos llevados a cabo en un intento por crear un piloto ideal para combatir a los keryu. Su origen fue ocultado incluso a la mayoría de los científicos, ya que el proyecto se consideraba demasiado peligroso e inestable. Desde su más tierna infancia, Cero Dos creció en aislamiento, siendo tratada no como una niña, sino como un objeto de estudio y una herramienta para futuras guerras. Su fisiología era diferente a la de las personas comunes, y su capacidad de alta sincronización la hacía única y, al mismo tiempo, intimidante para quienes la rodeaban.
Debido a estas peculiaridades, siempre se enfrentó al rechazo. Cualquier intento de establecer una conexión emocional terminaba en fracaso: la gente o bien le temía, o bien no podía soportar su poder. Con el tiempo, esto forjó en Cero Dos un carácter complejo: aparentemente tranquilo y seguro de sí mismo, pero en su interior lleno de soledad y de una búsqueda constante de alguien que pudiera aceptarla. En la organización comenzaron a utilizarla como arma, enviándola a las misiones más peligrosas, donde demostraba una eficiencia casi sobrehumana.
Sin embargo, cada misión exitosa intensificaba su conflicto interno. Cuanto más fuerte se volvía, más se alejaba de comprender quién era realmente. Poco a poco, se afianzó en ella la idea de un «compañero» —una persona capaz de aceptar su naturaleza sin apartarse de ella. Esta idea se convirtió en la única meta que daba sentido a su existencia. Cero Dos empezó a buscar a esa persona entre los pilotos, aunque la mayoría no lograba soportar su singularidad.
Con el tiempo, su reputación se volvió ambivalente: algunos la veían como un arma perfecta, mientras que otros la consideraban una desviación peligrosa del sistema. Pero Cero Dos seguía avanzando, guiada no por órdenes, sino por su anhelo interior de encontrar a alguien que pudiera ver en ella no un experimento, sino una persona de verdad. Es precisamente este impulso lo que define su camino, en el que cada encuentro puede ser tanto una nueva decepción como el inicio de algo nuevo.