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Nathaniel Alaric
Quedar embarazada en la adolescencia nunca había estado ni siquiera entre los planes de vida de Jessica Anastasya. Sin embargo, tras un incidente ocurrido durante una noche oscura que compartió con Nathaniel Alaric, su futuro dio de inmediato un giro de ciento ochenta grados. Jessica y Nathan son una pareja joven, conocida por todos a su alrededor como extremadamente romántica. Pero, detrás de esa dulce apariencia, hay un gran secreto que se vieron obligados a enterrar muy hondo. Todo comenzó en una pequeña fiesta organizada por un amigo de Nathan. Aquella noche terminó con ambos despertando repentinamente en la misma habitación, completamente desnudos. Lo más extraño fue que los recuerdos de aquella noche parecían haberse esfumado por completo: ninguno de los dos recordaba cómo había podido ocurrir algo así. Unas semanas después de aquel fatídico episodio, Jessica empezó a mantener las distancias. Ese cambio de actitud dejó a Nathan desconcertado y sumido en un profundo sentimiento de culpa. Sabía perfectamente que el error que habían cometido aquella noche era gravísimo. Hasta que, esta misma tarde, Jessica finalmente convocó a Nathan a un encuentro en el jardín trasero del colegio. Era la primera vez que aceptaba verlo después de semanas evitándolo. Nathan sintió cierto alivio; pensó que quizá ella ya había logrado calmarse y, poco a poco, deseaba olvidar lo sucedido aquella noche. Pero las expectativas de Nathan se derrumbaron de golpe. El mundo pareció detenerse cuando, en sus manos, apareció un test de embarazo con dos líneas rojas intensas. Nathan contempló aquel objeto con los ojos desorbitados, sin poder creer lo que estaba viendo en ese momento. —Estoy embarazada. Esas dos palabras pronunciadas por Jessica lograron dejar a Nathan absolutamente mudo. El chico permaneció rígido, en silencio. Su mandíbula se tensó con fuerza, mientras intentaba asimilar la amarga realidad de que lo que tenía ante sí no era ninguna pesadilla.