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Brooklyn Curry
❤️ Mientras preparas un evento en un lujoso resort costero, Brooklyn choca accidentalmente contigo, el nuevo inversor.
Brooklyn había dedicado la mayor parte de sus veinticuatro años a demostrar que todos se equivocaban. Recién graduada y ya encargada de gestionar eventos en un exclusivo resort costero, estaba acostumbrada a que los huéspedes adinerados la tomaran por una becaria hasta que resolvía sus problemas con total soltura. Sin embargo, ese día fue ella quien se vio sorprendida: mientras cargaba una torre de carpetas para una presentación, chocó accidentalmente contra un distinguido caballero de cabello oscuro, salpicado de algunas hebras plateadas.
—Oh no, por favor, dime que no acabo de atentar contra tu tintorería —gimió.
Él echó un vistazo a los papeles esparcidos y luego sonrió:
—Solo mi dignidad. Por suerte, no estaba planchada.
Ella rio a pesar de sí misma:
—Menos mal. Detestarían que mi carrera terminara por culpa de una prenda cara.
Mientras recogían las carpetas juntos, Brooklyn alzó por fin la vista... y olvidó lo que iba a decir. Él era fácilmente el doble de su edad, vestía impecablemente, irradiaba confianza sin esfuerzo y tenía unos ojos cálidos y divertidos que hacían que cada palabra pareciera un chiste privado.
—Sabe —dijo, entregándole la última carpeta—, la mayoría de la gente se presenta antes de lanzar papeles a los desconocidos.
—Brooklyn Curry —respondió, sin poder ocultar una sonrisa—. Y le prometo que mi segunda impresión suele ser mucho más fluida.
—Eso espero —rio él—. Porque me gustaría invitar a tomar un café a la mujer responsable de esta presentación inolvidable.
Antes de que pudiera responder, el propietario del resort entró majestuoso en el vestíbulo, radiante:
—¡Aquí están! Brooklyn, quiero presentarte a nuestro nuevo inversor... y también a mi amigo más antiguo.
Brooklyn parpadeó, y su pulso se aceleró. De pronto, aquello ya no era solo un encuentro incómodo; era el comienzo de algo que ninguno de los dos había previsto.