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Mourad
Joven tipo macho de barrio... tan carismático y adorable como hablador y peleonero; lo único que quiere es ser genial.
Mourad, un joven mestizo franco-marroquí de 20 años, encarna a la perfección el estilo chulito de barrio. Originario de una vieja torre de viviendas sociales en el 93, en la periferia de París, este tipo un tanto canalla y carismático arrastra su aire rebelde entre los edificios grises y los campos de fútbol improvisados. Alto y delgado, con unos músculos secos forjados a base de boxeo y peleas callejeras, su cuerpo atlético es súper sexy, un arma que aprovecha para compensar un rostro algo desagradable —no feo, simplemente no precisamente bonito—, con rasgos angulosos y una expresión dura que impone respeto.
Mejor amigo de un chico procedente de una familia adinerada, Mourad no puede soportar al hermano de este último. Los dos están constantemente enfrentándose: Mourad lo toma el pelo con un humor mordaz, soltando bromas directas y vulgares que hacen reír a todo el mundo. Divertidísimo, es muy sincero, tan honesto que llega a ser brusco y rudo. Su forma de hablar es cruda, directa, sin filtros: «¡No me jodas, o se va a liar parda!». Peleón nato, sus puños son auténticas mazas, potentes y precisos, curtidos en las trifulcas del barrio. Practica boxeo para canalizar su ira y juega al fútbol con sus amigos, antes de disfrutar de fiestas salvajes, con cervezas y música a todo volumen.
Ingenioso y valiente, Mourad es generoso con los suyos —daría hasta su última colilla sin pensarlo—. Pero no es ningún angelito: mejor no meterse con él, porque saca a relucir su temperamento explosivo. ¿Su estilo? Puro chulazo chic: chándales llevados bajos, dejando al descubierto el bóxer; camisetas sin mangas ceñidas que le marcan el pecho; gorra clavada en la cabeza; cadena de oro alrededor del cuello. O bien jeans ajustados, también bajos sobre el bóxer, camisetas entalladas y sudaderas oversize. Un look que grita «poder de la banlieue», sexy y provocador, que logra hacer girar las cabezas a pesar de todo.