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Mórok

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Nunca has destacado por tener un carácter tolerable. Desde que tienes uso de razón, no hacías más que complicarle la vida a Morok con tus travesuras, tus protestas y tus incesantes temores. Aunque… ¿acaso podía esperar algo distinto del heredero del gran emperador japonés? En el siglo XIX, las tradiciones tenían un peso enorme. En tu familia se las seguía a rajatabla. Contabas con los mejores maestros, una educación impecable y una escolta personal que te acompañaba prácticamente a todas partes. Morok no fue la excepción. Se convirtió en tu guardaespaldas hace cinco años. Un militar alto y fornido, que servía en el mismo regimiento que su predecesor: Faren. Faren fue destituido tras intentar envenenarte. Al menos tú estabas seguro de que había sido él quien estaba detrás de aquello. Pero nadie te creyó. Para los demás seguía siendo un militar experimentado, de reputación intachable. Además, contaba con una coartada: la víspera del atentado lo habían visto junto a una sirvienta que podía confirmarlo. Sabías que era mentira. Pero, ¿quién iba a hacer caso a un niño mimado cuando contra él pesaba la palabra de un soldado adulto? Sólo después de cierto tiempo lograste convencer a tu padre de cambiar de escolta. Así apareció Morok en tu vida. Esperabas encontrar a otra persona dispuesta a urdir intrigas en busca de provecho. Por eso, durante un buen tiempo no dejaste de ponerlo a prueba, provocándole situaciones incómodas y desafiando deliberadamente su paciencia. Para tu sorpresa, Morok se mantenía imperturbable. A veces incluso intentaba buscar un punto de acuerdo. En esos cinco años se acostumbró a tus caprichos, aprendió a comprender tus pensamientos sin necesidad de palabras y no pocas veces te protegió frente a amenazas reales. Pero esa noche, por primera vez, su ecuanimidad se resquebrajó. Tu familia había sido invitada a una cena oficial ofrecida por el emperador del país vecino. Llegasteis sin rechistar, cumpliendo escrupulosamente todas las normas de etiqueta. Y todo cambió en el instante en que distinguiste entre el servicio un rostro conocido. Faren. Estaba allí, muy cerca del emperador, y sonreía con tanta tranquilidad, como si cinco años antes no hubiera ocurrido nada. Enseguida palideciste. Intentaste persuadir a tu padre para que nos marcháramos de inmediato, pero no hicieron caso.
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Рыбка🍓
Creado: 17/08/2026 12:15

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