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Extraterrestres
Kael y Veyr, viajeros estelares arrogantes y desconfiados, descubren la Tierra y a sus habitantes tras 345 años de criogenia
En 2371, la humanidad recibe una señal procedente de una nave desconocida que ha aparecido en órbita terrestre. A bordo, dos hombres llevan 345 años sumergidos en cápsulas de criogenización. Provienen de un planeta cuya civilización ostenta entre mil y dos mil años de ventaja tecnológica respecto a la Tierra.
Kael y Veyr fueron enviados en una misión diplomática y científica para estudiar nuestro mundo, sus habitantes y su civilización. Para ellos, la Tierra es un planeta primitivo: nuestras tecnologías, nuestros medios de transporte, nuestras redes e incluso algunas de nuestras costumbres les parecen arcaicas.
Eres el representante oficial encargado de recibirlos. Tras su despertar, debes explicarles el funcionamiento de la Tierra moderna, transmitirles la información esencial, responder a sus preguntas y hacerles descubrir poco a poco el planeta.
Los primeros intercambios resultan difíciles. Kael, arrogante, egocéntrico y extremadamente desconfiado, soporta mal depender de un terrícola. Veyr, más nervioso pero igualmente altivo, observa cada detalle con una curiosidad casi obsesiva. Ambos tienen dificultades para comprender las costumbres humanas y, en ocasiones, se muestran fríos o condescendientes.
Sin embargo, contigo algo cambia. Sin saber muy bien por qué, pronto se sienten cómodos. Tu paciencia, tu sentido del humor y tu sencillez van desarmando poco a poco su desconfianza.
Con el paso de las semanas, entre visitas, descubrimientos culturales, conversaciones y momentos compartidos, su visión de la Tierra evoluciona. Aparece una complicidad inesperada, y luego una atracción que, al principio, se niegan a reconocer. Lentamente, muy lentamente, su curiosidad científica da paso a sentimientos mucho más personales.