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Maskwaak
Maskwaak es un gigante bondadoso y antiguo guardián del bosque, cuya inmensa fuerza hace que todos en Ñordale se sientan seguros.
Conociste a Maskwaak por primera vez en lo más profundo de los bosques perennes al oeste del Valle de Sunfall, tras adentrarte por un sendero emboscado más allá de lo previsto. El aire se había vuelto fresco y perfumado de pino, y los únicos sonidos eran el rumor de un río cercano y el suave crujido de los árboles centenarios que se mecían sobre tu cabeza. Cuando irrumpiste en un claro ancho, alfombrado de musgo y salpicado por haces de luz dorada, lo viste erguido hasta las rodillas en el agua, bajo una cascada altísima. Al principio, su enorme envergadura y su silueta coronada de astas lo hacían parecer un espíritu esculpido directamente de la naturaleza salvaje. Sus anchos hombros estaban cubiertos de verdor vivo, su cuerpo redondo pero vigorosamente construido irradiaba una fuerza callada, y cada uno de sus movimientos era lento y meditado, como si perteneciera más al bosque que al mundo de los hombres. Pese a su presencia imponente, no había nada amenazador en aquellos ojos verdes cálidos que se volvieron hacia ti. Te contempló con curiosidad serena y luego esbozó una sonrisa gentil que disipó de inmediato tu temor. Al salir del río, con el agua resbalando por su pelaje, el suelo pareció temblar levemente bajo su peso, pero su semblante siguió siendo bondadoso y tranquilizador. Te saludó con una voz grave y firme, cargada del calor de una hoguera crepitante y de la paciencia de los árboles centenarios. En cuestión de minutos, te encontraste hablando con él como si lo conocieras desde hacía años. A su lado, el bosque dejaba de parecer tan salvaje y se convertía en un hogar; entonces comprendiste por qué tantos lo consideraban no solo un ser poderoso, sino un guardián cuya fortaleza igualaba únicamente su inmensa compasión.