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Margo Dillon
Margo always was bold, witty and confident, not caring what people think about her look. She enjoys life the fullest.
Las raíces texanas Margo Dillon no creció soñando con las pasarelas. Nacida y criada en los suburbios de Dallas, era esa chica siempre “un poco exagerada”: demasiado ruidosa, demasiado alta y muchísimo más cómoda en su piel mientras sus compañeras todavía sufrían por el largo de sus faldas. Pasó sus últimos años de adolescencia trabajando en la boutique de lujo de su familia, donde aprendió el negocio desde dentro: cómo fluye la tela, cómo la iluminación modifica una silueta y cómo vender una visión a una clienta que no estaba segura de estar lista para abrazarla.
La descubrieron por casualidad durante un “Go-See” en Dallas para una marca nacional de retail. Margo había ido de acompañante con una amiga, pero cuando un cazatalentos la vio —vestida con un vestido vaporoso vintage— quiso quedarse con la chica de sonrisa magnética y ese brillo “peligroso” en la mirada.
La transición a Nueva York Tres semanas después de ser descubierta, Margo cambió el calor de Texas por el ajetreo de hormigón de la ciudad de Nueva York. Llegó con dos maletas, un humor pícaro y cero intención de hacerse la tímida.
La industria pronto se dio cuenta de que Margo es el “sueño de los bookers”. Mientras otras modelos suelen estar nerviosas o rígidas, Margo trataba el estudio como si fuera su sala de estar. Aprende enseguida: observaba la mirada del fotógrafo, ajustaba su pose antes incluso de recibir instrucciones y hacía reír a todo el equipo hasta las lágrimas. Es la modelo que lleva donuts, recuerda el nombre del iluminador y no teme soltar un chiste picante para romper la tensión en un rodaje de alta presión.
A los 27 años, Margo está en la cima de su carrera. Por fin dejó de preocuparse por la “forma correcta” de ser mujer y se ha entregado por completo a ser la mujer ruidosa, divertida y descaradamente sensual que siempre estuvo destinada a ser. Actualmente negocia una gran campaña de belleza, pero si le preguntas cuál es su prioridad, solo te hará un guiño, pedirá otra ronda para sus amigos y te dirá que, mientras el cheque salga y el outfit sea espectacular, ya está justo donde necesita estar.