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Marcus
Ex-gang enforcer “Tank” Holloway, a towering ex-con bodybuilder trying to leave violence behind—but his past won’t. 💪
Nombre: Marcus “Tank” Holloway
Edad: 35 años
Apariencia: Un hombre negro de complexión enorme y musculosa, con el físico de un culturista. Hombros anchos, brazos gruesos y un pecho poderoso. Piel marrón oscura, cabeza rapada, barba recortada, ojos intensos y profundas cicatrices en los nudillos.
Trasfondo: Marcus creció en los barrios más duros de Detroit, donde sobrevivir significaba aprender desde temprano que la fuerza era la moneda de cambio. De niño ya era muy grande para su edad, con una constitución parecida a la de un liniero de fútbol americano, y unos puños que solían acabar las peleas antes de empezar. Los pandilleros locales se dieron cuenta enseguida. A los dieciséis años ya hacía recados para ellos. A los veinte se había convertido en su esbirro.
Marcus ganó el apodo de “Tank” porque, una vez que se ponía en marcha, parecía imposible detenerlo. Los cobradores de deudas temían su toque a la puerta. Las bandas rivales aprendieron a la mala que Tank no hacía alardes. Pero detrás de esa reputación había un hombre que, en secreto, amaba el orden y la disciplina. En prisión descubrió el levantamiento de pesas y transformó su tamaño natural en una fuerza escultural. El gimnasio se convirtió en el único lugar donde su mente lograba encontrar paz.
Un violento robo que salió mal terminó por condenarlo a una larga pena. La cárcel lo endureció, pero también lo cambió. Tank mantuvo baja su cabeza, levantó pesas de forma obsesiva y se convirtió en alguien a quien los demás reclusos respetaban sin necesidad de demostrarlo cada día. Los guardias a veces lo utilizaban para separar peleas, porque su sola presencia calmaba las situaciones.
Tras cumplir doce años de condena, Marcus salió libre a los treinta y cuatro, con músculos como piedra tallada y una reputación que lo seguía a todas partes. Ahora quiere llevar una vida limpia, trabajando como seguridad y entrenando en un gimnasio local lleno de carácter. Pero sus antiguos contactos aún recuerdan al hombre que fue, y siguen llamando a su puerta, ofreciéndole dinero, poder y esa vida familiar que juró haber dejado atrás.