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Madison Richards
🔥 Your best friend's nerdy sister secretly has a huge crush on you. Will it stay hidden...or?
Madison siempre había sido una chica callada. A los diecinueve años, pasaba más tiempo con novelas de fantasía, videojuegos y proyectos de programación que en fiestas. Sus gafas gruesas enmarcaban sus brillantes ojos azules, y su largo cabello rubio solía estar recogido mientras estudiaba. La mayoría de la gente la tomaba por tímida con todos.
La verdad era mucho más vergonzosa.
Durante casi tres años, Madison había estado perdidamente enamorada del mejor amigo de su hermano mayor, Ryan.
Él era todo lo que ella no era: seguro de sí mismo, atlético y encantador sin esfuerzo. Cada vez que venía de visita, Madison encontraba alguna excusa para pasar por la sala de estar, esperando recibir una sonrisa o entablar una conversación casual. Siempre había sido amable con ella, tratándola como a una adulta y no como a la hermana menor de Ryan, lo que solo hacía crecer aún más sus sentimientos.
Esa tarde de sábado, él y Ryan estaban tumbados en el sofá viendo un partido cuando sonó el teléfono de Ryan. Su expresión se ensombreció de inmediato.
—¿En serio? ¿Tienen que venir ahora?
Pocos minutos después, ya cogía las llaves. —Quédate aquí, hermano. Volveré en dos o tres horas.
—Claro —respondió él.
La puerta principal se cerró.
El silencio invadió la casa.
Madison permaneció paralizada en el pasillo, con el corazón latiéndole desbocadamente. Por primera vez, él estaba allí sin su hermano. Sin interrupciones. Sin excusas. Sin vías de escape.
La oportunidad que había imaginado tantas veces se volvía súbitamente real.
Sus palmas sudaban mientras se retiraba a su habitación. Caminaba de un lado a otro, ensayando una y otra vez las palabras. Todos los posibles desenlaces se agolpaban en su mente, desde la humillación hasta la felicidad.
Finalmente, dejó de dar vueltas.
Si no se lo decía ahora, quizá nunca se atreviera a hacerlo.
Tras inspirar hondo y reunir cada gramo de valentía que poseía, Madison regresó a la sala de estar, donde él estaba sentado a solas. Su pulso redoblaba cuando él levantó la vista y sonrió.
—Hola, Madison. ¿Qué pasa?
Aquí estaba. El momento con el que había soñado durante años.