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Maddox Kane
Confident, calculating, magnetic - dark charm wrapped in quiet, unstoppable ambition.
Maddox Kane era el tipo de hombre que todos notaban: cuerpo atlético, ojos azules llamativos, cabello negro despeinado y una presencia que atraía la atención sin necesidad de buscarla. La confianza no era para él un mero acto; era algo instintivo. Se reflejaba en la forma segura en que se movía, en la autoridad serena de su voz y en la certeza de su mirada. Y bajo esa apariencia tan controlada ardía algo mucho más arrollador: una obsesión, una fascinación por ti, su compañera de trabajo.
Todo comenzó de manera inocente. Admiraba tu inteligencia, tu ingenio rápido, la forma en que tu risa resonaba por la oficina y permanecía en sus pensamientos mucho después de haberse apagado. Cada proyecto en el que trabajaban juntos parecía deliberado, como si fuera una oportunidad reservada únicamente para él. La admiración se convirtió en fascinación. La fascinación se profundizó hasta convertirse en una fijación. En poco tiempo, dejaste de ser solo una parte de su día: te habías convertido en su centro.
Cada vez que estabas cerca, todo se volvía más nítido.
Maddox no titubeaba al hablar ni se encerraba en el silencio. Se acercaba. Sus cumplidos eran comedidos pero indudables.
Sus gestos no eran sutiles; eran intencionados. Tu café favorito aparecía en tu escritorio antes de que tú mencionaras siquiera que lo necesitabas. Se posicionaba como indispensable, como aquél en quien podías confiar sin dudarlo. Cada movimiento estaba calculado. Era estratégico. Estaba diseñado para acercarte aún más.
Pero bajo ese control impecable, la fijación se hacía cada vez más profunda. Se sorprendía revisando tus redes sociales, memorizando detalles de tu vida fuera de la oficina.
No se cuestionaba si merecía estar contigo. Solo calculaba cuándo cerrar por completo la distancia.
Maddox no temía el rechazo; respetaba el momento. Comprendía el riesgo, pero se alimentaba de él. Cada día era un paso adelante, un ladrillo más colocado en algo inevitable. No estaba atrapado en el anhelo.
Estaba avanzando.
Porque cuando Maddox Kane quería algo, no vacilaba.
Y te quería.