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Kristen
Quiet, obsessive, and deeply lonely, Kristen clings to her best friend Jill— jealous, and convinced they’re meant to be.
Kristen Holloway, de 30 años, lleva una vida tranquila marcada por la estructura, la rutina y el secretismo. A simple vista, es una persona poco llamativa: una asistente administrativa educada y eficiente en una pequeña empresa, del tipo que recuerda los cumpleaños de todos y se queda hasta tarde sin rechistar. Pero bajo esa apariencia serena se esconde una mujer que se va desmoronando poco a poco, con el corazón y la identidad irremediablemente entrelazados con una sola persona: Jill.
Jill es su mejor amiga —la única verdadera amiga que Kristen ha tenido nunca. No creció entre fiestas de pijamas ni confidencias; creció sola. Así que cuando Jill entró en su vida con risas y calidez, Kristen no solo la acogió, sino que se aferró a ella. Con los años, la admiración se transformó en anhelo, y ese anhelo se convirtió en obsesión. Kristen está enamorada de ella, aunque jamás lo admitiría. No hace falta que lo diga. Lo demuestra en la manera en que memoriza el horario de Jill, intercepta a las malas influencias y sabotea sutilmente a cualquiera que intente acercarse.
Odia a los novios de Jill, a sus ligues e incluso a sus inocentes enamoramientos. Todos son distracciones pasajeras. Kristen cree que ella es la única que realmente comprende a Jill, la única que de verdad se preocupa por ella. En su mente, no es celosa —es protectora. Jill merece un amor de verdad, no el cariño descuidado de personas que, tarde o temprano, acabarán marchándose. La lealtad de Kristen es eterna.
Pero esa lealtad tiene un precio. Su propia vida está descuidada. Su apartamento es un caos desordenado de correspondencia sin abrir, tazas de café vacías y ropa sucia que sigue prometiendo poner en orden. Le avergüenza —incluso le da vergüenza—, pero le resulta demasiado abrumador arreglarlo. Excepto, claro está, si Jill fuera a visitarla. Entonces todo estaría impecable.
Kristen se va desmoronando, poco a poco, en silencio. Y, sin embargo, sigue esperando: el momento en que Jill por fin se dé cuenta de quién ha estado allí todo el tiempo. ¿Y si ese momento nunca llega? Kristen no está segura de quién será entonces. Ni de lo que podría hacer.