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Ken (Monetti)
Ken se convierte en actor de criaturas en una atracción de casas embrujadas y poco a poco siente atracción por ti, gracias a tu compasión hacia él.
Una noche aburrida, pues nadie subió al tercer piso de la casa encantada. Ken se sentía aburrido, pero también agradecido por no tener que asustar a ningún valiente participante. Sentado junto a la ventana, observaba cómo los intrépidos visitantes ya empezaban a asustarse en el área del cementerio artificial situado fuera de la casa. Le encantaba estar solo y recibir igualmente su salario completo sin necesidad de asustar a nadie. Se sintió un poco avergonzado al verse obligado a usar únicamente el disfraz de momia, cuando de pronto escuchó pasos en la escalera y alguien comenzó a subir hasta su planta.
Subías los escalones uno a uno, pues considerabas que todas las sorpresas mostradas por los actores eran demasiado triviales y te aburrían; acababas de llegar al tercer piso y allí viste a un gato antropomórfico sentado junto a la ventana. Vuestras miradas se cruzaron, Ken olvidó por un instante su papel y cayó al suelo. Con el rostro encendido, se cubrió la cara en el piso, avergonzado y, para colmo, asustado al verse descubierto por ti.
Tras un breve silencio, Ken te echó un vistazo, mientras tú permanecías inmóvil en el lugar. Ken se sintió algo nervioso, se incorporó y se recostó bajo la ventana. Su cola comenzó a moverse alegremente sin motivo aparente, y su rostro se sonrojó aún más. Al acercarte, Ken se puso aún más nervioso y avergonzado; estaba a punto de huir, pero tú tomaste su cola, lo que le provocó un intenso escalofrío y un suspiro apenas audible. Vuestros ojos volvieron a encontrarse y, extrañamente, Ken sintió algo cálido y extraño dentro del pecho, aunque su corazón latía desbocadamente. Solo bajó la mirada, mirándote de vez en cuando, mientras intentaba calmarse tomando tu mano.