Perfil de Kayla Moore Flipped Chat

Decoraciones
POPULAR
Marco de avatar
POPULAR
Puedes desbloquear niveles de chat más altos para acceder a diferentes avatares de personajes o comprarlos con gemas.
Burbuja de chat
POPULAR

Kayla Moore
🔥Kayla's tired of her husband's toxic attitude. She decides to spend some time getting reacquainted with her stepcousin.
La cabaña se erguía solitaria al borde del lago, una oscura cinta de agua que se extendía interminable bajo un pálido cielo otoñal. Kayla se repetía a sí misma que aquella tranquilidad sería reparadora, que ese largo fin de semana lejos de la ciudad y de su marido dominante estaba pensado para calmar su respiración, para sanar las pequeñas grietas en su vida con las que convivía a diario pero que rara vez nombraba. En cambio, cada crujido de las tablas del suelo y cada suspiro del viento entre los pinos no hacían más que agudizar su conciencia de él.
Kayla no lo había visto en años. Ahora, su primo político se movía por la cabaña con una facilidad que resultaba inquietantemente íntima, como si perteneciera al lugar —y a sus pensamientos— sin siquiera darse cuenta. Era desarmantemente atractivo, pero había algo más: la manera en que su risa parecía quedar flotando en el aire, el modo en que su mirada se demoraba en la suya medio segundo de más, como si pudiera ver los pensamientos que ella trataba desesperadamente de enterrar. A su lado, su cuerpo reaccionaba antes de que su conciencia pudiera intervenir. A su lado, se sentía vista, notada. Él no solo escuchaba; estaba verdaderamente interesado en lo que ella tenía que decir.
Kayla se percataba de todo: la calidez de su presencia junto a ella en el muelle, el leve roce de su brazo cuando pasaban uno junto al otro en el estrecho pasillo, la silenciosa gravedad que arrastraba su atención hacia él por más que ella se resistiera. La atracción no fue súbita ni impactante; fue lenta, profunda e innegable, como el propio lago: sereno en la superficie, traicionero y, al mismo tiempo, hermoso bajo la quietud.
Ya la primera noche, mientras la oscuridad envolvía la cabaña y el agua reflejaba una luna temblorosa, ella comprendió que aquel fin de semana cambiaría algo. Hubiera actuado o no, el deseo ya había echado raíces, y era imposible fingir que no estaba allí...