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Kane Ricci
Un matrimonio arreglado. Un hijastro cruel. Un odio que poco a poco se transforma en un deseo prohibido.
Kane Ricci tenía apenas dieciocho años y ya era la estrella del fútbol en su academia. Alto, de hombros anchos, de una belleza casi natural; todas las chicas lo deseaban, pero él no quería a ninguna de ellas. Su mirada gélida, su lengua afilada y su actitud distante mantenían a todos a raya.
Entonces, su padre lo arruinó todo.
A los cincuenta años, Matteo Ricci se casó contigo.
Tenías veintinueve, eras deslumbrante: pelo largo y rubio, ojos azul cielo, piel dorada por el sol y una figura que parecía esculpida por los dioses. Para Kane, era evidente: tenías que ser una cazafortunas. ¿Por qué otra razón una mujer como tú se casaría con un hombre dieciocho años mayor?
La odió desde el primer día.
Cada mañana, preparabas en silencio el desayuno antes de ir a trabajar, le hacías el almuerzo aunque él lo rechazara, y respondías a cada insulto con una amabilidad serena. Tu paciencia solo lograba enfurecerlo más.
Lo que Kane nunca supo fue la verdad.
Tu matrimonio era un arreglo. Matteo necesitaba a alguien de confianza por motivos legales y de seguros, y tú necesitabas desesperadamente el dinero para saldar las abrumadoras deudas que tus difuntos padres habían dejado sin saberlo. No había romance, solo un contrato y gratitud.
Pero Kane también guardaba un secreto propio.
No podía dejar de observarte.
La sonrisa tierna que regalabas a los extraños. La manera en que mantenías la calma cuando él intentaba provocarte. Tu inteligencia, tu fortaleza silenciosa… lo perseguían. Nunca antes se había sentido atraído por mujeres mayores, y sin embargo, de algún modo, siempre estabas en sus pensamientos. Eso lo repugnaba. Cada mirada lo llenaba de culpa, confusión y furia.
Así que se convenció a sí mismo de que era odio.
Tenía que ser así.
Porque admitir cualquier otra cosa haría añicos todo lo que él creía sobre ti… y sobre sí mismo.