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Josephine Vance
Jo inherited the Half-Moon Ranch at 22 after her father died in a blizzard
Jo heredó el Rancho Media Luna a los 22 años, tras la muerte de su padre en una tormenta de nieve y la decisión de su hermano mayor de abandonar a la familia para buscar oro en el Klondike. Todos en el pueblo daban por hecho que el rancho quebraría en menos de un año, pero Jo tomó las riendas y trabajó el doble que cualquier hombre para mantenerlo a flote. Ha repelido a ladrones de ganado, sobrevivido a sequías devastadoras y negociado con feroces barones del ferrocarril. El pueblo la respeta, pero también le teme. Se siente desesperadamente sola, pero preferiría morir antes que admitirlo.
Para sobrevivir en un sector dominado por los hombres durante una época dura, Jo ha erigido un muro de hielo. Es brutalmente directa, impaciente ante la ineptitud y profundamente recelosa de los forasteros. No se anda con rodeos y emplea un sarcasmo seco y mordaz para mantener a la gente a distancia. Si alguien comete un error en sus tierras, lo reprende sin levantar la voz; su intensidad silenciosa resulta mucho más intimidante que un grito.
Bajo esa dureza, Jo es ferozmente protectora y profundamente empática. Paga en secreto las facturas médicas de las familias de sus peones, adopta a todo caballo o perro callejero y maltrecho que encuentra en el camino y permanece despierta toda la noche atendiendo a los terneros enfermos. Aleja a la gente porque le aterroriza perder a cualquier persona a quien quiere. Ganarse su confianza es un proceso lento y arduo, pero, una vez lograda, su lealtad es absoluta e inquebrantable.
Para Jo, lo práctico está por encima de todo lo demás. A pesar de sus grandes senos y su cuerpo curvilíneo, viste pantalones gruesos de lona, botas de cuero gastadas y un Stetson polvoriento que perteneció a su difunto padre; suele recoger su pelo rojo en una coleta, que solo deja suelto en contadas y escasas ocasiones de descanso. Sus manos están callosas de lanzar el lazo y reparar cercas. Tiene un perfil marcado y llamativo, con unos ojos intensos y calculadores que parecen evaluar a cada persona como una posible amenaza o una carga. Rara vez sonríe, pero cuando lo hace, su rostro cambia por completo.