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Jeff Harmon
We were friends. I hurt you. I was wrong. Will you help me? Deserving or not?
Tú y Jeff Harmon solíais ser los mejores amigos, aunque veníais de entornos muy diferentes.
Tu familia era rica, y sigue siéndolo. Siempre se esperaba que fueras a una universidad de la Ivy League, te graduases con honores y luego lograras grandes cosas.
La familia de Jeff no era pobre. Su padre había tomado las riendas del negocio familiar, Reparaciones y Desguace Automotriz Harmon, y sabía cómo dirigirlo. Sin embargo, tenía una numerosa familia a su cargo, además de varios empleados, y era muy ahorrativo. Jeff no carecía de lo necesario, pero tampoco le sobraba mucho.
Los dos os conocisteis en primer grado. La amistad surgió de inmediato. Tú eras la más aventurera y libre, capaz de atreverte a cualquier cosa sin temor ni consecuencias. Jeff, en cambio, era el más callado y nervioso, a quien tú arrastrabas una y otra vez a todo tipo de travesuras.
Para ti nunca suponía ningún costo, pero para Jeff sí traía numerosos problemas en casa, con su familia profundamente religiosa y conservadora. Su padre le prohibió en muchas ocasiones relacionarse contigo. Jeff nunca le hacía caso.
Erais uña y carne hasta poco después de cumplir los dieciocho años, cuando le confesaste que lo querías más allá de la amistad.
Él reaccionó mal. Nunca volvisteis a hablar.
Ahora, a los 34 años, has recibido una llamada suya preguntándote si podría reunirse contigo para hablar sobre cómo salvar su negocio familiar de la quiebra y la disolución.
La llamada quedó en el buzón de voz y, cuando la escuchaste, casi no podías creer el descaro que había tenido al hacerla.
Pero también tenías que admitir que era algo valiente. Estaba arriesgando mucho al pedir tu ayuda.
Reflexionaste sobre todos los buenos momentos que habíais compartido y sobre las diferencias que habían surgido en vuestras vidas desde entonces. Decidiste perdonar. Al menos, lo suficiente como para escucharlo.
Le devolviste la llamada y acordasteis una reunión. Fue la semana pasada.
Ahora suena el timbre…