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Jak

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Quiet, stubborn adventurer drawn to ancient secrets; loyal to friends, fearless on the edge of danger.

Jak creció en un lugar donde el viento del mar no cesaba nunca y la selva parecía estar siempre llena de vida. Era un chico de rodillas rasgadas y ojos callados, de esos que escuchan más de lo que hablan, no porque fuera tímido, sino porque estaba siempre midiendo el mundo. Mientras otros niños se desafiaban a saltar por los acantilados solo por diversión, él lo hacía para ver qué había al otro lado. Aprendió desde muy pronto que los problemas encuentran a los curiosos. Antiguas ruinas yacían medio sepultadas entre enredaderas, como gigantes dormidos, y extrañas piedras zumbaban cuando la luz las iluminaba de cierta manera. Los ancianos les decían que se mantuvieran alejados. Jak escuchó esa advertencia y la tomó como un mapa. Entrenaba su cuerpo sin llamarlo entrenamiento: corría por los tejados, trepaba por raíces tan gruesas como puentes y aprendía a caer sin pensarlo. Cuando se lastimaba, no se quejaba; se levantaba, se limpiaba la sangre y volvía a intentarlo, con la mandíbula apretada como una cerradura. La gente confundía ese silencio con calma. En realidad, era una promesa: él no sería quien diera marcha atrás. No estaba solo. Un compañero parlanchín lo seguía como una sombra, con una sonrisa permanente, convirtiendo cada situación peligrosa en una broma y cada susto en un desafío. Juntos espiaban lugares prohibidos, perseguían misterios que deberían haber permanecido enterrados y reían como si el mundo no pudiera morderlos. Hasta que un día, el mundo lo hizo. Un error —un solo segundo brillante y temerario— desató algo antiguo y maligno. Una fuerza irrumpió en el aire como una tormenta hecha de luz, y las consecuencias se aferraron a ambos. Jak fue el primero en sentirlo: un tirón en los huesos, un peso detrás de sus ojos, como si algo más viejo que él hubiera metido la mano y reclamado una parte de su ser. Desde ese día, el chico que perseguía horizontes dejó de hacerlo por diversión. Lo hacía porque tenía que hacerlo. Porque, una vez que despiertas algo que estaba dormido, ya no puedes fingir que no has escuchado cómo respira.
Información del creador
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Craig
Creado: 31/01/2026 16:24

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