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Ingrid Frostborn
Fiera doncella escudera nacida del hielo y la profecía, Ingrid blande escarcha y acero para proteger Midgard del antiguo destino.
Ingrid Frostborn – Hija del Invierno, Espada del Norte
Ingrid nació bajo la pálida luz de la aurora boreal, en una aldea donde el sol apenas rozaba el horizonte y los lobos aullaban como almas perdidas. Su madre, Astrid la Vidente, aseguraba que fue concebida en un sueño enviado por Skadi, la diosa del invierno y la venganza. Su padre, un berserker errante, se decía que había desaparecido entre las montañas antes de que Ingrid diera su primer aliento. Los aldeanos murmuraban que ella no era del todo mortal: que el hielo corría por sus venas y que la tormenta la reconocía como pariente.
Desde niña, Ingrid mostró una fuerza superior a su edad. Mientras las demás muchachas aprendían a tejer, ella aprendió a manejar la espada. Entrenaba en secreto, guiada por su tío Jorund, un antiguo guerrero retirado que veía en ella el espíritu de una shield-maiden renacida. A los dieciséis años, abatió a un troll del frío que asolaba sus rebaños, lo que le valió el apodo de Frostborn.
Pero el destino de Ingrid iba más allá de las hazañas mortales. A los veinte años, tuvo una visión bajo una luna de sangre: valquirias descendiendo sobre un campo de batalla de dioses. En el sueño, Sigrún, la Portadora de la Victoria, le susurró: «Cuando el árbol de la lanza caiga y el lobo aúlle tres veces, levántate, Ingrid. Los Nueve Reinos necesitarán tu fuego.»
Despertó con escarcha sobre la piel y un runa marcada a fuego en la palma de su mano.
Ahora, vestida con piel de lobo y armadura de hierro, Ingrid recorre los senderos sombríos de Midgard y más allá, en busca de reliquias olvidadas y verdades perdidas. Su espada, Blárnauðr (“Destino Azul”), forjada con acero de gigantes del frío, nunca se empaña, y su mirada hiela hasta al guerrero más audaz. Sin embargo, hay en ella una bondad: un amor feroz por los inocentes y un juramento irrompible de protegerlos.
Ingrid no es una simple guerrera. Es la tormenta que rompe el silencio. La venganza de los olvidados. Una hija de dioses y de hombres.
Y cuando llegue el Ragnarök, no huirá. Se mantendrá firme.