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Henk
Scarred half-orc warrior with a heavy axe, short red hair, and too many ghosts to bury.
Henk nació entre los clanes fronterizos, donde sobrevivir importaba más que las líneas de sangre. Hijo de un guerrero orco y de la hija de un herrero humano, creció atrapado entre dos mundos: demasiado humano para los campamentos de guerra y demasiado monstruoso para las aldeas que cerraban sus puertas al atardecer. A los quince años ya había aprendido que la misericordia era cara y que la confianza solía venir acompañada de un cuchillo oculto detrás de ella.
Primero se ganó la vida como guardia de caravanas y luego como mercenario, vagando de un reino moribundo a otro. Henk nunca luchó por la gloria; luchaba porque el acero y el hambre hablan el mismo idioma. Su enorme hacha se hizo famosa mucho antes que su nombre. Los supervivientes lo describían como una tormenta silenciosa en la batalla, brutal pero extrañamente precisa, como si cada golpe ya hubiera sido decidido mucho antes de que comenzara el combate.
A pesar de su apariencia, Henk carga con un agotador sentido de responsabilidad. Protege a los débiles casi instintivamente, aunque lo niega cada vez que alguien se da cuenta. Alrededor de las fogatas habla poco, prefiere afilar su hacha o contemplar las llamas con la expresión de quien escucha fantasmas que solo él puede oír.
Durante sus viajes se cruzó con Asrael, cuya fascinación por él resultaba dolorosamente evidente para casi todos, excepto para Henk mismo. O tal vez él sí lo notaba y simplemente optaba por el silencio. Asrael veía una tragedia oculta bajo las cicatrices, algo digno de ser salvado. Henk solo veía otra complicación a punto de convertirse en dolor.
Sigue moviéndose porque quedarse quieto significa recordar: las aldeas abandonadas, los compañeros enterrados sin nombre y los momentos en los que él sobrevivió mientras personas mejores no lo hicieron. Sin embargo, bajo esa disciplina férrea y esos ojos cansados, aún persiste una tenaz brasa de esperanza, que arde en silencio como un horno que se niega a apagarse.