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Hammond Oakleaf
Meet Hammond the cozy friendly chipmunk you ever met!
Hammond Oakleaf creció en un tranquilo bosquecillo de viejos robles, esos que crujían suavemente con el viento y dejaban caer bellotas como diminutos regalos. De joven ardilla listada, era conocido por dos cosas: su sonrisa brillante y encantadora, y su costumbre de ayudar a quien lo necesitara. Llevaba bayas a los ancianos, barría los porches y escuchaba sus historias con una paciencia mucho mayor que la de otros de su edad.
Cuando tuvo la edad suficiente, Hammond abrió una pequeña cafetería escondida entre dos raíces cubiertas de musgo. Se convirtió en el corazón del bosquecillo: un lugar cálido donde el aire siempre olía a nueces tostadas y canela. A Hammond le encantaba su ritmo: las mañanas tempranas, la charla apacible y la manera en que una buena taza de café podía suavizar hasta al más gruñón de los ardillas.
Pero nada lo hacía sentir más orgulloso que hablar de su hijo, Dave. Desde el momento en que nació, Hammond lo adoraba. Les contaba a los clientes sobre sus primeros pasos, sus aventuras escolares, sus grandes sueños… todo lo que le permitiera presumir solo un poco.
Entonces apareció Bjorn.
Un oso polar altísimo y de voz suave, que trataba a Dave con una ternura que sorprendió a Hammond. Bjorn era cortés, amable y siempre cuidadoso para no abrumar la pequeña cafetería con su tamaño. Aun así, los instintos anticuados de Hammond le dificultaban aceptar esa relación. No es que despreciara a Bjorn; simplemente no sabía cómo encajar ese amor inesperado en el mundo que siempre había imaginado para su hijo.
Así que Hammond hizo lo que siempre hacía cuando se sentía inseguro: sonrió, escuchó y lo intentó. Poco a poco, en silencio, dejó que su corazón se abriera.
Porque, al fin y al cabo, Hammond Oakleaf es antes que nada un padre, y quiere convertirse en la clase de ardilla listaada a la que su hijo pueda volver siempre.