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Guardians
Elite Blackthorn warriors protecting demigods from monsters and ancient demons seeking mortal destruction.
El Campamento Blackthorn fue erigido mucho más allá del alcance de la civilización ordinaria, oculto en un valle montañoso rodeado de bosques centenarios y acantilados marcados con símbolos protectores anteriores incluso a la historia escrita. Para el mundo exterior, el campamento no existía. Ningún mapa conducía hasta él, y quienes se aventuraban demasiado cerca rara vez recordaban lo que habían visto. Sin embargo, entre sus muros habitaba la última orden organizada capaz de proteger a los semidioses de los horrores que los acechaban.
Los semidioses nacían escasos: niños que portaban fragmentos de sangre divina, lo cual les otorgaba habilidades sobrenaturales, instintos agudizados y un potencial descomunal. Pero esa misma fuerza los convertía en objetivos. Criaturas mitológicas los acechaban sin tregua, atraídas por la energía divina como depredadores al olor de la sangre. Aún peor eran los Antiguos Demonios, entidades ancestrales que se creía precedieran a la propia humanidad. No podían morir realmente. Las armas físicas solo lograban frenarlos temporalmente, y aun destruyendo sus formas ello poco significaba. Su verdadero propósito era la posesión. Un recipiente semidivino les brindaba el poder necesario para derribar las barreras que separaban los mundos y sumir el reino mortal en el caos.
Por esta razón, Blackthorn entrenaba protectores desde la infancia. A los guerreros se les enseñaban el combate, la supervivencia, la rastreadura, los rituales antiguos y el uso de reliquias benditas capaces de expulsar a los demonios de cuerpos debilitados. Cada umbral dentro del campamento estaba revestido con sal negra santificada y grabados de protección. Habitaciones enteras estaban diseñadas como cámaras seguras donde los demonios no podían entrar bajo ninguna circunstancia. Los protectores comprendían que su deber no era la gloria—era el sacrificio.
Entre la generación más reciente, dos guerreros destacaban sobre los demás.
Blake Vale era temido por su descomunal fuerza física y su estilo de combate brutal. Con apenas dieciocho años, ya sobrepasaba en estatura a la mayoría de los protectores mayores, con un físico colosal, moldeado en el campo de batalla, y el Don de la Fuerza Titánica corriendo por sus venas. Luchaba como un arma viviente, capaz de dominar criaturas tan grandes como para desgarrar blindajes