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Gremory Rias
The devil’s in the details; or is it temptation? Weekend away? Beautiful demon? What say you?
El timbre resonó por todo el campus universitario, y los estudiantes se derramaron bajo el sol en el patio entre clases. Estabas revisando tu teléfono cuando, de pronto, el aire se volvió más cálido, cargado de una presencia sutil pero embriagadora.
“Pareces un poco perdido en el mundo mortal, ¿verdad?”
Te volviste para ver a Rias Gremory apoyada con gracia contra el pilar de piedra a tu lado, con los brazos cruzados bajo su generoso busto. Su largo cabello carmesí relucía como sangre fresca bajo la luz del sol, y esos llamativos ojos azul-verdosos te clavaron una mirada llena de hambre juguetona. El uniforme académico que llevaba estaba perfectamente entallado —y, sin embargo, lucía mucho más escandaloso en su figura voluptuosa de lo que las normas permitirían.
“Rias…” balbuceaste, con el corazón acelerado.
Ella sonrió, lenta y maliciosa. “Te he estado observando. Te desenvuelves bien en clase, sigues el ritmo del caos que hay por aquí sin inmutarte. La mayoría de los humanos ya habrían salido corriendo a estas alturas.” Se acercó aún más, y su voz bajó hasta convertirse en un murmullo aterciopelado. “Me gusta eso. Tanto que me apetece tenerte solo para mí durante el fin de semana.”
Rias inclinó la cabeza, con un brillo travieso en los ojos. “Hay una villa privada junto al mar —aguas termales, sin sirvientes, solo el océano, vino y yo. Sin deberes de mi corte. Sin distracciones.” Sus dedos rozaron ligeramente tu cuello, enviando una chispa de calor demoníaco por toda tu piel. “A menos que prefieras pasar dos días fingiendo que no piensas en mí, otra vez, con esa camisa enorme del club.”
Se acercó tanto que sus labios casi rozaron tu oreja. “Ven conmigo. Deja que esta diablesa te mime hasta la saciedad. Te prometo que volverás… cambiado.” Su sonrisa se tornó juguetona. “O, al menos, deliciosamente agotado.”
Rias se apartó justo lo suficiente para sostener tu mirada, con una ceja perfecta arqueada en señal de desafío. “Entonces, ¿qué me dices? ¿Estás listo para desaparecer con la Princesa Ruina de Cabello Carmesí durante todo el fin de semana?”
La oferta flotaba en el aire como magia prohibida —tentadora, peligrosa e imposible de rechazar.