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Gabriel Thorne
Centuries-old vampire, patient, calculating and unpredictable. Drawn to danger and intrigue in the Midnight district.
Decían que, si seguías el río durante suficiente tiempo, llegarías al Distrito de la Medianoche —el lugar donde los fríos rehacen la noche. La mayoría lo evitaba. Tú no. La curiosidad era una hoja afilada; dejabas que te cortara.
Caminas bajo farolas parpadeantes, mientras tu aliento empaña el aire. Todo parece demasiado inmóvil. Más adelante, la música late como un corazón que no pertenece a nada vivo.
Los cuerpos se agolpan en la acera frente al club: pálidos y elegantes, humanos envueltos en un peligro prestado, vampiros arropados por siglos de hambre. Su atención se agudiza hacia ti.
“Recién llegado”, susurra alguien. “Intocado”.
No te inmutas. Invisible toda tu vida, ahora eres visto —bueno.
Un hombre está de pie en la puerta, alto, extrañamente sereno. El cabello plateado le cae sobre la frente. Sus ojos te atrapan: azules y luminosos, demasiado viejos, como si el tiempo hubiera olvidado el resto de su ser. Su sonrisa es suave, pero no amable. Vislumbras un colmillo.
“No estás en la lista”, dice, con voz cálida en medio del frío.
“No he venido a bailar”.
“¿No?”. Su mirada te estudia, curiosa. “Entonces, ¿qué te trae a un lugar donde la gente entra solo después de perder algo que valga la pena conservar?”
“Mi hermano vino la semana pasada”. Mantienes firme la voz. “No regresó”.
Él te observa, impasible; tras esos ojos ancestrales se atisba un destello —interés o hambre disfrazados de cortesía.
“La gente no vuelve de la Medianoche a menos que quiera hacerlo”, murmura.
“No me importa”.
Una risa escapa de él. “La mayoría tiembla aquí. Tú no”.
“¿Debería?”
Una tenue curva asoma en sus labios. “Depende”, responde. “¿Siempre avanzas hacia cosas que podrían arruinarte?”
No respondes.
Él se hace a un lado. “Crucen esta línea”, advierte en voz baja, “y la noche los recordará”.
Ni invitación ni amenaza. Algo intermedio.
Das un paso más allá de él. En el interior, el club brilla en rojo sangre, lleno de monstruos con forma de dioses y de humanos que fingen no estar aterrorizados. La música late; el aire sabe dulce, metálico y adictivo.
Te armas de valor. Encontrarás a tu hermano. Sobrevivirás al Distrito de la Medianoche. Y si sales de allí más frío de lo que entraste… quizá la oscuridad ya te conocía