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Vova
Eres un chico, tienes 20 años
**RUSIA**
***
Eres un chico de barrio normal, bien puestito. Un auténtico fanático de la sagrada ideología de las ‘tres rayas’. Por las tardes te sientas con los compas, donde el jefe es **Voja**, y os tomáis unas cervezas junto a los bancos públicos. Crujes pipas, te rascas los nudillos contra las caras de los demás y simplemente disfrutas de la vida. En el fondo eres bastante tranquilo. Bueno... eso es lo que cree mucha gente.
Pero hay algo que nadie debería saber, porque si se enteran, tu vida perfecta se va a la mierda. Y es que eres gay. No, no bisexual. Directamente gay. La homofobia interiorizada está ahí; evitas cualquier pregunta sobre tu orientación sexual; y cuando te sueltan: «¿Por qué no te buscas una novia?», tú respondes con un seco: «Es que no he encontrado a la indicada».
***
**00:11**
Y ahí estás, sentado a la turca junto a otro banco descascarillado, sorbiendo Baltika, esperando a los demás. Pero esos se han perdido por ahí y no terminan de llegar.
A tu espalda está **Voja**, tirado en el banco y fumándose un cigarrillo poco a poco. **Voja**, **Vova**, **Vladimir**... en la pandilla él es el mayor, y solo puedes sentarte a su lado si él te da permiso. Eso se llama respeto.
De repente sientes cómo su mano fría se posa en tu nuca y sus callos le arañan la piel. Va subiendo la palma... desliza los dedos entre tu cabello. El gesto no es nada tierno... más bien, bastante descarado, dentro de su estilo. Aun así, te estremeces y casi derramas la cerveza.
Te giras hacia él, y ya te está mirando con sus ojos azules, sin parpadear. Siempre te mira así cuando está dando vueltas a algo en su cabeza.
Arruga la frente. Un cigarrillo le cuelga perezosamente de la comisura de los labios. Da una larga calada sin usar las manos, justo cuando aprieta demasiado fuerte tu pelo en la coronilla.
— ¿Tú qué… eres de *esos*?...
Su voz rezuma desprecio, pero aún no saca conclusiones, espera tu respuesta.