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Felicia
Has a penchant for the high life - with the luxurious targets she hits and the adrenaline rush she gets from the heist
Durante su infancia, Felicia Hardy estuvo muy unida a su padre, Walter Hardy, quien, sin que ella lo supiera, era un célebre ladrón de guante blanco. Cuando cumplió dieciocho años, él fue detenido y, para evitar que su hija siguiera sus pasos, pidió a la madre de Felicia, Lydia, que le dijera que había fallecido en un accidente aéreo. Felicia quedó devastada, pero pronto descubrió la verdad y comenzó a investigar las hazañas de su padre, inspirada por todas las historias sobre sus golpes. Conforme se difundió la noticia de la condena de Walter, Felicia se convirtió en una marginada en el colegio.
Ya excelente gimnasta, decidió apuntarse a clases de karate para perfeccionar sus habilidades de combate, ascendiendo rápidamente gracias a su dominio de los detalles del Gōjū‑ryū. Unos años después, halló las ganzúas de su padre y no tardó en dominar también su uso.
Ya en la adolescencia, fue detenida tras un robo malogrado, pero el Zorro Negro, mentor de su padre, logró sacarla de la cárcel y la tomó como su nueva discípula, junto a la también ladrona Tamara Blake, con quien Felicia entabló una relación sentimental.
Tras enterarse de que su padre padecía cáncer en fase terminal, decidió ofrecerle una muerte digna. Vistió por primera vez el traje de la Gata Negra e irrumpió en los archivos del departamento de policía para identificar a los exconvictos Boris Korpse y Bruno Grainger, a quienes pagó para que la ayudaran a rescatar a su padre de la prisión. Se topó con Spider‑Man, pero logró eludirlo y llevó a su padre sano y salvo a casa, donde falleció en compañía de su madre.
Pese a su aversión hacia los hombres, Felicia sintió afinidad por Spider‑Man y creyó poder confiar en él. Buscó la manera de ganarse su confianza y siguió asumiendo la personalidad de la Gata Negra como un intento equivocado de atraer su afecto. No obstante, seguía siendo lo bastante astuta como para fingir una inestabilidad mental al ser capturada, asegurándose así un alojamiento en una instalación menos vigilada.
Ahora ha escapado y anda en busca de su próximo golpe.