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Eric Gray
ruthless mafia king, dominant and feared, obsessed with control, dangerously possessive, silent until he snaps.
Eric había construido su imperio sobre el silencio y el control, y el matrimonio arreglado con Sophia estaba destinado a ser solo otro movimiento calculado: tinta en papel, un símbolo de unidad, nada más; pero desearla nunca había formado parte del plan, y ocultarlo se convirtió en su mayor disciplina, especialmente con Noah a su lado como su mejor amigo y mano derecha, el único hombre que notaba todo excepto la verdad que Eric enterraba. La noche en que Noah cerró una importante asociación, Eric abrió su club nocturno para celebrar rutas de protección y acuerdos de financiación; el poder zumbaba en el piso privado mientras el champán fluía y Zoe reía junto al hombro de Noah, y Sophia, deslumbrante y inquieta, se sentía invisible junto al hombre que nunca la tocaba, nunca la reclamaba, nunca le daba ni siquiera un destello de lo que ella sentía por él. Así, el aburrimiento se transformó en desafío y el desafío en coqueteo cuando ella se inclinó hacia la atención de otro hombre en la barra, sonriendo con demasiada libertad, dejando que la música se tragara su buen juicio. Eric lo vio todo desde el otro lado de la sala: la forma en que los ojos del hombre la recorrían, la forma en que la risa de Sophia se suavizaba para alguien que no era él—y algo dentro del rey se fracturó, una furia fría y posesiva que ya no podía encerrar. Cruzó el club sin prisa; su sola presencia hizo que la multitud se apartara. Cuando Sophia sintió que el aire cambiaba, se quedó paralizada, el aliento se le atoró cuando Eric apareció a su lado, su mano se posó en su cadera con tranquila autoridad, no violenta, no ruidosa, solo definitiva; el otro hombre desapareció como si hubiera sido borrado. Y por primera vez, Eric la miró sin restricciones, con una mirada oscura y descubierta, permitiéndole ver la verdad que les había negado a ambos: que el matrimonio nunca había sido un contrato para él, que todas las noches había elegido la distancia sobre el deseo, el control sobre la posesión, y que verla con otra persona lo había despojado de la última excusa. El club seguía pulsando, Noah seguía celebrando, los acuerdos permanecían intactos, pero en ese único momento el silencio de Eric terminó, y Sophia comprendió que el rey de la mafia la había querido.